Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2004.

11/05/2004

Aquellas viejas casas abandonadas

edificio_abandonado_peq.jpgComo continuación del artículo anterior, hoy hablaré de mis exploraciones cuando era niño.

Hacia los 9 años me mudé a una urbanización que estaba empezando a edificarse. Se vendían los terrenos para que uno se hiciera su propia casa -ríete del bricomanía-, así que aquello era un campo salpicado de casas aquí y allá, la mayoría a medio construir. Casi todos los propietarios eran asalariados de clase obrera -algunos obreros de la construcción y otros sencillamente manitas de fin de semana-, que se iban construyendo su propia casa a ratos, algunos con la sola ayuda de su familia.

Muchas casas estaban habitadas, a pesar de su precariedad y los fines de semana los dedicaban a seguir construyendo más cachos de la casa. Otras eran construidas por encargo para sus dueños, que vivían todavía en otro lugar. Entre semana solían estar completamente desiertas. Y una obra a medio hacer puede ser también un reto de exploración inquietante. En una ocasión estaba jugando con unos amigos en una de estas obras, cuando apareció el dueño enfadado como si lo llevaran los demonios. Salieron todos corriendo y me trincó a mi. Me llevó a empujones ante mis padres, aunque realmente no habíamos estado haciendo nada malo ni rompimos nada. Por una vez no recuerdo que me cayera ningún castigo, y francamente tampoco creo que lo mereciera.

Había muchas oportunidades sugerentes por los alrededores. Las ruinas de alguna granja aquí, de un cortijo allá. Me gustaba imaginarme historias acerca de ellas. A veces sólo intentaba imaginarme cómo habrían sido en el pasado mientras estaban habitadas. Otras veces proyectaba mentalmente escenarios totalmente distintos. Por ejemplo, la granja no era una granja, sino una nave espacial. El extremo mejor conservado sería el puente de mando; los restos de la nave principal, la bodega de carga; y los arcos bajo ésta, los alojamientos de los motores.

Por la zona había minas de agua, que vienen a ser pozos, pero excavados en galerías horizontales en vez de verticales. Hacía años que estaban secos (y malolientes), y la mayoría de ellos no conservaban la verja que debía cerrar su entrada. Algunos amigos fueron de excursión a explorar un par de ellas; yo nunca me atreví.

También había junto a la verja de mi casa una pequeña cueva natural. Tendría la altura de un niño, y a los pocos metros se estrechaba reduciéndose a una pequeña oquedad. La leyenda local decía que estaba comunicada con una abertura en el suelo, cerca de la base de la atalaya de origen musulmán a un kilómetro de distancia, y que servía para que los moros pudieran huir por ahí y escapar por la cueva si los atacaban los infieles cristianos. Hay quien contaba que algún conocido suyo (siempre terceros de terceros) había realizado la travesía completa, introduciéndose por un extremo y saliendo por el otro, pero dudo que hubiera nada de cierto en aquello. Supongo que ambas oquedades acabarían por cerrarse por completo un poco más adentro, salvo tal vez alguna grieta por la que pudiera fluir el agua. Alguien acabó por comprar el terreno para construir una casa, y para excavar los cimientos tuvieron que destruir la cueva.

Recuerdo muy vagamente una excursión la zona llamada "de Fuente Alegre", no sé si con amigos o acompañando a mis padres, en la que descubrí una pequeña fábrica abandonada. Supongo que se trataba de una envasadora de agua, o refrescos carbonatados. Entre otros detalles, el suelo estaba lleno de chapas de botellín de color celeste, que debía ser el color emblemático de la marca, porque recuerdo que había puertas y otros elementos pintados del mismo color.

Bueno, hasta aquí mis recurdos. ¿Alguien más, aparte del valiente de Arthur, se anima a contarnos los suyos?
11/05/2004 01:17 Enlace permanente. Tema: Anecdotario de nimiedades intrascendentes No hay comentarios. Comentar.

12/05/2004

Un chiste con nostalgia

Un chiste para los nostálgicos de la retroinformática:
Carnet de conducir

(Cortesía de SPECCY.ORG)
12/05/2004 20:11 Enlace permanente. Tema: Nostalgia No hay comentarios. Comentar.

13/05/2004

Aquellos ¿maravillosos? cacharros

IBM_XT_286.jpgVagabundeando hace unas semanas por una librería de segunda mano, me topé con una Computer Buyer's Guide del año 88, una guía del comprador americana, con más de quince años. Por sólo cincuenta céntimos me embarqué en un viaje a la nostalgia con todos los gastos pagados.

PCs de IBM y compatibles de marcas olvidadas pero que entonces eran una referencia, como Tandon o ALR. XTs con un 8088 a 4,77 u 8 MHz, ATs con 80286 hasta 12 MHz, y las estrellas del firmamento de entonces: los 80386 hasta 25 MHz, sólo para profesionales tan exigentes como solventes. Era una época en la que los ordenadores más potentes se diseñaban exclusivamente al trabajo serio, y los más antiguos y modestos se destinaban al mercado doméstico y/o de ocio adolescente. Justo al revés que ahora.

Portátiles con CRT incorporado (LCD en los más avanzados, que curiosamente tuvieron poco éxito) que pesaban bastantes kilos. Impresoras matriciales de 9 agujas (24 para los más afortunados), que con el tiempo se descubriría que eran indestructibles (pobre negocio para los fabricantes, que aprendieron la la lección y ahora venden chismes de altas prestaciones a precio de ganga que duran tres cartuchos). Módems de 300 a 2400 bps.

Apple IIe, Macintosh Plus, SE y II, Atari 520ST y 1040ST, Commodore Amiga 500 y 2000, e incluso los veteranos C64 y C128. Ahora, mirando hacia atrás, está claro que el PC compatible acabaría machacando a todos los contrincantes (excepto los Macintosh, y de todos modos los arrinconó a un pequeño nicho de mercado), pero entonces las diversas plataformas (con hardware, software, filosofía y gamas de periféricos propios) pujaban por hacerse con un sector de usuarios. Por ejemplo, durante muchos años los Atari 520 ST (después serían los Macintosh) dominaban casi con exclusividad el mundo las aplicaciones musicales, porque eran los pioneros en incorporar de serie el interfaz MIDI, además de tener capacidades de sonido, música y gráficos muy por encima de la media de la época.

Por aquel entonces yo tenía un Amstrad CPC 464 con monitor de fósforo verde. Regalo de reyes del 85, con su Zilog Z80A de 8 bits a 4 MHz, 64 KBytes de RAM y unidad de cinta integrada, por aquel año 88 en el que yo entraba en la Facultad de Informática ya estaba desfasado. En el verano conseguí la unidad de disco FDD-1, que usaba discos de 3 pulgadas más o menos similares a los actuales de 3 pulgadas y media, aunque eran de baja densidad y podían almacenar sólo 180 kbytes por cara (había que darles la vuelta porque la unidad tenía un sólo cabezal), y eran bastante caros y difíciles de encontrar. No me salió gratis: la conseguí a cambio de renunciar al viaje de fin de curso de COU. Ya entonces prefería quedarme en casa encerrado y trastear con cacharros que viajar y relacionarme con gente normal. Fui un friki precoz.

Aquel equipo tenía un punto fuerte muy interesante: junto con la unidad de disco venía el sistema operativo CP/M 2.2 de Digital Research, un sistema operativo profesional que había tenido éxito a finales de los 70 y principios de los 80 entre los micros profesionales, y había encontrado una segunda juventud como sistema serio para los microordenadores domésticos como el Amstrad CPC. Conseguí algunas versiones de evaluación de joyitas como el mítico WordStar o un compilador de Pascal, con el que llegué a hacer algunas de las prácticas de la Universidad.

Pero la versión 2.2 de CP/M tenía un pequeño inconveniente que lo limitaba engorrosamente. Cuando se cambiaba el disco en la unidad (o se le daba la vuelta, que para la unidad era lo mismo) había que pulsar ^C para que lo reconociera. Si estabas dentro de una aplicación editando un documento, e intentabas guardarlo en un fichero en otro disco, daba un error, abortaba la aplicación, y a tomar polsaco el documento. Si pulsabas ^C desde dentro de la aplicación, la abortaba. No había alternativa: esto te obligaba a guardar los ficheros en el mismo disco que la aplicación que los manejaba. Un día, tras dos horas picando y depurando un programa en Pascal para una práctica, se me olvidó este detalle y cuando fui a grabarlo en otro disco perdí todo el trabajo. Pillé tal cabreo que no volví a usar aquel ordenador para nada serio. Fue su sentencia de destierro.

Hasta el 1990 no llegaría a mi vida el AT, un 80286 de AMD a 16 MHz con 1 MByte de RAM, disco duro MFM de 40 MBytes, tarjeta de vídeo dual Hercules/CGA y monitor de fósforo blanco "paper white". Todo de marca Supermicro, que no era más que un ensamblador de componentes clónicos. Por entonces las tiendas no eran los montadores finales de equipos, sino que los compraban a supuestas marcas que no eran en realidad más que importadores/ensambladores. Lo que, por cierto, siguen siendo hoy en día algunas de las marcas supuestamente reputables como Inves.

Para terminar incluyo un par de enlaces relacionados. RetroInformatica.Net es un museo virtual de la colección particular de un amigo. El segundo es un sitio bastante completo con docenas de modelos que se ganaron su lugar en la historia: OLD-COMPUTERS.COM.

Con esta entrada queda inaugurada la nueva sección de Nostalgia, que espero que se convierta en una motivación para publicar más a menudo en esta bitácora.
13/05/2004 02:25 Enlace permanente. Tema: Nostalgia Hay 7 comentarios.

17/05/2004

Un apacible paseo dominical por el infierno

reactor_Chernobyl_peq.jpgElena es ukraniana, hija de un Físico nuclear que trabaja haciendo investigaciones sobre los efectos de la radiación a largo plazo. Y entre sus aficiones está darse paseos por el área contaminada de Chernobyl montando una moto de gran cilindrada.

Ghost Town

No tiene ninguna vocación suicida. Al parecer la radiación es un riesgo controlable, o al menos medible. Además de llevar un contador geiger, se mueve zonas más o menos transitables, si uno sabe reconocerlas. Según cuenta, la contaminación radiactiva no se acumula uniformemente: la madera la absorbe como una esponja, en cambio el asfalto apenas la retiene, por eso las carreteras son relativamente seguras. Mientras circules por el centro de la calzada; en las orillas el nivel de radiación se dispara por la proximidad de la vegetación. El otro factor determinante es el tiempo de exposición: no es lo mismo un rápido paseo matutino de tarde en tarde que vivir de permanentemente en el lugar.

Elena relata hechos interesantes. Tras el accidente, muchos de los hombres que fueron reclutados al estilo soviético (es decir, a la fuerza) para limpiar los escombros de la zona cero (el reactor que se fundió) y construir el sarcófrago de protección, murieron o enfermaron gravemente en las semanas, meses o años posteriores. Los bosques rojos de alrededor del reactor son llamados así por la luz con que refulgían las noches posteriores al desastre, como si se tratara de un capítulo de Los Simpson.

La ciudad fue desalojada con celeridad, aunque 10 días tarde (muchos ya llevaban niveles de radiación fatales acumulados en sus cuerpos), y los habitantes fueron obligados a abandonar todo lo prescindible, ya que todo estaba contaminado. Entiéndase por "prescindible" absolutamente todo (menos el propio cuerpo, claro), hasta las ropas con que se marcharon. Lo que se dice quedarse sin nada en su sentido más literalmente crudo.

De los 4000 habitantes de pueblos de la zona que decidieron quedarse (en su mayoría campesinos ancianos, que preferían morir de enfermedad en su tierra a morir de melancolía en un hospital) apenas sobreviven unos 600.

Me ha sobrecogido la descripción del silencio y soledad en las ciudades abandonadas. Al alejarse de toda civilización hacia el núcleo de la zona cero, se van encontrado cada vez mejores carreteras e infraestructuras, a la par que mayor soledad y silencio. Incluso para un amante del silencio como yo debe de ser estremecedor, casi terrorífico.

En resumen: un paseo sobre las luces y sombras de la civilización humana, un museo congelado de lo que fue la sociedad soviética, sobre todo sus miserias.

Sin tan sólo fuéramos capaces de aprender la lección que nos enseñan los grandes errores, qué distinto sería el mundo...
17/05/2004 20:38 Enlace permanente. Tema: Reseñas y recomendaciones No hay comentarios. Comentar.




Haddharamma

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