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Haddharamma

Bean me up Scotty!

Bean me up Scotty! La edad no respeta a nadie. Lo decía el otro día, hablando de Amaya Uranga. Echando hoy una hojeada al Qué Pasa (diario de distribución gratuita en los autobuses de Málaga) me encuentro con esta foto de los actores de La Serie Clásica, Star Trek. Ejemplo maldito por excelencia del encasillamiento en un papel, llevan décadas sobreviviendo gracias a los que les pagan por asistir a las convenciones de trekkies, y -más triste aún- cobrando por los autógrafos.

Se les ve mayores. William Shatner (el Capitán Kirk) está aburguesado, George Takei y Walter Koenig (el piloto Sulu y el navegante Chekov) parecen una parejita de maduritos gays (lo cual no sería ningún insulto), y a Leonard Nimoy (el hierático oficial científico Spock) lo reconocí por exclusión. Nichelle Nichols (la oficial de comunicaciones Uhura) aún conserva parte de su extotismo. DeForest Kelley (el Dr. Leonard 'Bones' McCoy) no aparece porque nos dejó en 1999.

Pero lo que más me ha impactado ha sido ver a James Doohan (Scotty, el ingeniero jefe del Enterprise) en silla de ruedas. La noticia más triste es que debido a su enfermedad se retira de la vida pública. Bueno, para hacer justicia, libremos por fin al actor de la carga del personaje y digamos más bien: James Doohan se deshace al fin de Scotty y se retira de las convenciones de trekkies.

El actor está muy enfermo. Padece Parkinson y una fibrosis pulmonar, consecuencia de haber estado expuesto a productos químicos peligrosos durante la Segunda Guerra Mundial, en cuyas trincheras aprendió de algunos compañeros el acento escocés con que luego caracterizó a su personaje Montgomery Scott, Scotty. Y a esto hay que sumarle un incipiente Alzheimer, aún en una fase temprana. Puede recordar su participación en el Dia D del desembarco de Normandía, o cómo logró su papel para Star Trek, pero no siempre es capaz de seguir una conversación coherente. El pobre hombre ya no está para convenciones. Le han hecho un homenaje, dedicándole una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y lo han despedido oficialmente del mundo trekkie. Honores con cierto sabor a póstumo.

En realidad no hay nada extraordinario en la historia. No es más que la historia de la vida que se repite siempre a sí misma. Pero hacía mucho que no veía una foto actualizada de los actores, me ha pillado desprevenido y me ha sabido a triste.

He subido aquí una versión más grande de la foto de cabecera (disculpen la mala calidad, está digitalizada directamente del periódico).

Just one more time: Beam me up Scotty!
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4 comentarios

dorremifa -

A mí me ha gustado mucho verles en la foto que has puesto. No me ha dado pena, sino alegría (salvo por la enfermedad de Scott claro). Ellos le imprimieron a sus personajes parte de lo que son y eso no es cuestión de edad. Son ellos y están ahí :)

Ahora mismo voy a buscar dónde se piden autografos del Capitan Kirk y de Spock. Aunque sea pagando.

DrPepix -

La vida (como cualidad personal) es un juguete, amiguitos. Sólo importa la manera en que juguemos con ella, si nos lo hemos pasado bien y si se lo hemos hecho pasar bien a otros. Yo lo intento, empezando por mi SO.

Y sí, algunos de mis seres queridos ya no están al alcance de mis sentidos. Pero eso forma parte de las reglas del juego.

Vivid sin miedo, se disfruta más ;)

Tyrannosaurus Reflex -

A veces la sensación de que mis padres se acercan a la edad que siempre suponía a mis abuelos me produce algo que prefiero definir como vértigo....

Memento Mori.....

Epaminondas Pantulis -

Las fotos juegan malas pasadas con nuestros recuerdos, a veces. Este verano en casa de mis padres me puse a trastear con una caja de fotos viejas.
Allí había fotos en blanco y negro con mis padres en la playa; siendo ellos jóvenes, guapos, modernos para la época, jugando con los bebés que entonces éramos mis primos, mi hermana y yo.

Luego pasé a las fotos de las comuniones (ya eran fotos en color), y vi una de las fotos de la celebración mi primera comunión. En aquella foto estabamos ahora no sólo yo y mis padres, ellos ya abandonando su juventud y entrando tímidamente en la madurez, sino también bastantes más familiares: abuelos, hermanos de mis abuelos, alguna tía. Salvo mis padres todos están ahora muertos. Recuerdo perfectamente el día de mi comunión, recuerdo a esos familiares, recuerdo sus palabras, sus regalos, sus besos. Y ya no están, ahora de ellos sólo queda un recuerdo en una foto algo descolorida y un nicho en el cementerio, que sólo saben localizar mis padres -que a día de hoy ya abandonan su madurez para entrar tímidamente en su vejez-. No es que nadie se acuerde de ellos cuando hayan muerto. En realidad ellos habrán desaparecido de este mundo cuando nadie se acuerde de ellos -tal vez de ahí el culto a los difuntos de nuestra sociedad-.

Tempus fugit.
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