Otoñómetro particular

Para mí el primer aviso llega cuando descubro que ya no necesito tener las ventanas abiertas todo el día para que se pueda estar en casa. Para mis gatos es el día en que dejan de buscar los sitios más fresquitos -como tumbarse sobre el suelo frío y la mesa por donde atraviesa la corriente de aire-, para buscar los rincones más calentitos, como la alfombra junto al ventanal por donde entra el sol por la mañana o el cesto de la ropa sucia donde además no molesta la luz para dormitar. O el más calentito de todos: encima del monitor, desde donde me observa Pelusa mientras escribo esto. Es el momento de rescatar del armario el chandal y las zapatillas.
Yo sigo el compás de las estaciones observando mis dos termómetros peludos.
P.S. Tenía pendiente el artículo desde hace más de un mes. Aplíquese con carácter retroactivo.
1 comentario
Epaminondas Pantulis -
Otro recordatorio: no comprar un TFT, a Pelusa no le gustará.