Blogia

Haddharamma

Mischi-mini-mini-mini

Esta mañana bajé a Málaga a arreglar unos papeleos. Iba apresurado por la Avenida de Andalucía cuando me encontré con varias personas en torno a una palmera de donde provenían los maullidos desesperados de un gatito. Se había encaramado entre las ramas de la pita y no sabía bajar. Aunque no sé si estaba más asustado por los intentos de capturarlo.

En cuanto me asomé y vi aquel minino de unos tres meses llorando indefenso, no fui capaz de pasar. Una chavala trepó (con una agilidad que yo perdí hace bastantes años) pero el gatillo huyó hacia el otro lado. Como desde ahí lo tenía más fácil me decidí a encaramarme (bueno, apenas un par de palmos). A estas alturas tengo ya superados aquellos superéroes de mi infancia, pero tuve la sensación de estar interpretando uno de esos gags de dibujos animados, el clásico del gatito que no sabe bajar y pero tampoco se deja rescatar.

Al final nos las apañamos para agarrarlo. El pobrecito se defendió como si nos lo fuéramos a comer, en cuanto se vio en el suelo corrió de nuevo a la pita y empezó a trepar. Definitivamente: nosotros le dábamos más miedo. Tanto la chica como un señor que trabajaba en un negocio de al lado y llevaba toda la mañana sufriendo por sus maullidos, estaban pensando llevárselo. Pero el padre de la chica no estaba por la labor, y el señor ya tenía dos gatos. Lo atraparon de nuevo, y ayudé a tranquilizarlo acariciándolo y haciéndole mimitos. El señor del negocio volvió con una caja de cartón, y se lo llevaron, decidiendo quién se lo quedaba al final.

Hoy no ha sido precisamente un día productivo: no pude completar los trámites que fui a hacer, Torremolinos está en feria y todo el mundo aprovecha para poner la música alta (especialmente el nuevo bar de abajo que en un mes está dejando claras sus intenciones de causar problemas), el ayuntamiento cerró antes de tiempo, y encima tampoco me ha cundido el trabajo esta tarde. Pero hoy he ayudado a salvar un gatito, y me siento satisfecho.

Y a estas horas me pregunto quién acabó quedándoselo.

El señor Ibrahim y las flores del Corán

El señor Ibrahim y las flores del Corán

Un pequeño catálogo de las cosas importantes de la vida. Filosofía contada con poesía.

Y de paso la mejor demostración de que Omar Sharif sigue (bastante) vivo.

¡PLANEADOOOOOOR ABAJO! ... AJO ... Ajo ... ajo ...

¡PLANEADOOOOOOR ABAJO!  ... AJO ... Ajo ... ajo ...

Cuando era niño Mazinger Z era lo que más grande del mundo. Fue mi primer contacto con la ciencia ficción. Para una generación que creció viendo Heidi, Marco y Los Payasos de la Tele (que también me siguen pareciendo entrañables), Mazinger fue el viaje iniciático al maravilloso mundo de la ciencia ficción fantástica.

Recuerdo que llamó mi atención desde que lo anunciaron en el avance semanal de "625 Líneas": la Fortaleza Sumbarina Salude del Barón Ashler, navegando bajo el agua. Creo que me perdí el primer capítulo, pero en el segundo me enganché. Echaban un capítulo semanal en la sobremesa de los sábados, después del telediario y justo antes de la película de Sesión de Tarde. Era el momento más esperado de toda la semana, mi premio.

Estaba seducido por el poder del robot invencible y la personalidad chulo-macarra-justiciero de Koji Kabuto. Durante el episodio la historia me absorbía por completo, lo vivía como si fuera real. Recuerdo aquella reverberación tan hortera, que le daban en el doblaje español, cuando Koji gritaba las órdenes a Mazinger y se escuchaban repetidas por el eco. Entonces me sonaba genial, pero a veces me cabreaba durante los combates porque pensaba que el monstruo enemigo también podría oirlo, y podía anticiparse al ataque. También me desesperaba que empezara empleando las armas más flojas, hasta que al final, estando al límite de ser derrotado y como último intento desesperado, se decidía al fin a usar el fuego de pecho, con el que siempre acababa fundiendo al adversario. Y yo pensaba: Koji, hijo, no seas tonto, empieza con el fuego de pecho y si no funciona pues entonces ya vas probando otras cositas.

El capítulo semanal siempre me sabía a poco y se me hacía cortísimo. Al llegar el final siempre me pillaba desprevenido: ¿ya? ¿tan pronto? ¡qué poco dura!. Y así renovaba mi ilusiones hasta la semana siguiente. A mis 7 años, probablemente aquél fuera mi primer mito infantil.

Pero las cosas mágicas duran poco. Por entonces mis padres decidieron construirse una casa en un terreno en el campo (entonces era campo), y los fines de semana teníamos que ir a trabajar allí. Sin tele. Y sin Mazinger. Afortunadamente no íbamos todos los sábados, pero recuerdo que me perdí algunos capítulos valiosos. Las protestas de un niño valen muy poco.

Pero lo que nunca se me olvidará es aquel día siniestro en que, después de haber terminado obediente mi almuerzo, sentado impaciente por que empezara el capítulo semanal, el momento más ansiado de toda la semana, en lugar de la cabecera con Mazinger surgiendo de la piscina, me aparece un niño vestido con un taparrabos y un arco de juguete pegando brincos por la savana. Era Orzowei. Estuve semanas cabreado, incluso creo que me negué a ver algunos capítulos en justa represalia. Y aunque con el tiempo acabó cayéndome simpático, nunca se lo llegué a perdorarle del todo el sacrilegio de exiliar a mi Mazinger.

Algunos años después me llegaron algunos rumores de que volvían a echar los capítulos por la segunda cadena, incluso de nuevas temporadas. Pero mi vetusto televisor sólo podía sintonizar TVE1. Para mí se acabó Mazinger hasta que el año pasado alguién me pasó la primera temporada en un CD.

Visto ahora, la animación es cutre, los diseños son ortopédicos, los personajes son clichés de cartón, los argumentos están trazados con brocha gruesa y las historias son previsibles desde el primer minuto. Y aquel efecto de eco que me excitaba ahora me parece kirchst. Los mitos son siempre más grandes vistos desde la perspectiva de la memoria, y si quieres que sigan siendo gigantes eternos es mejor dejarlos ahí tranquilitos. Pero aun así a veces sigue despertando una entrañable morriña revisitarlos.

Sorprendentemente no hay mucho material de Mazinger en internet. Lo mejor que he encontrado son este par de enlaces interesantes. El primero es un sitio con contenidos exahustivos. El segundo no es tan completo, pero está hecho con un flash simpático y muy currado.

Tres años. Y seis meses.

Tres años. Y seis meses.

Hoy hace tres años desde el atentado múltiple del 11-S en EEUU. Y también hace seis meses desde la masacre de los trenes del 11-M. También hace trentaiun años desde el asalto al Palacio a la Moneda en Chile que acabó con la democracia y la vida de Salvador Allende.

El 11-S ha cambiado el mundo, pero no para mejor. No sé si los malos son más malos, pero los buenos (me refiero a la gente de a pie de buena voluntad) somos más temerosos y manipulables. Es decir, algo más tontos. Los poderes conservadores han encontrado la llave mágica para justificar sus guerras, represiones, recortes de derechos y demás tejemanejes. Lo que siempre han querido hacer.

Pero no quiero desviarme. Esta entrada no es sólo para recordar a las víctimas, sino sobre todo para los supervivientes, que siguen adelante. No me olvidao de ellos, y éste es mi pequeño gesto. (Aunque dudo que ninguno de ellos esté leyendo esto).

Empieza el curso... en la Academia Jedi

La noticia viene hoy en IBLNEWS: "En Rumania abren una academia para aprender a ser Jedi".

Me pregunto, ¿la habrán montado en el mismo castillo del Conde Drácula? Podrían aprovechar para entrenarse los bosques circundantes de Transilvania, poblados de hombres lobo (ya sé que no es lo mismo que un Rancor o un dragón Krayt del desierto de Tatooine, pero cuando se les cabrea se ponen muy respondones). Sería todo muy apropiado.

Y confieso que cuando era un adolescente estaba completamente fascinado con esto de la filosofía Jedi (en general con todo el universo Star Wars), pero nunca tuve problemas para separarlo de la realidad.

En fin...

Chica con falda roja

Chica con falda roja

Últimamente no encuentro ni las ganas, ni el tiempo, ni la ocasión para escribir algo interesante en mi bitácora. Así que para no dejarla languidecer demasiado (me debo a mi público; precisamente por su exigüidad tengo que mimarlo), aprovecho para rellenar el vacío con una recomendación.

Chica con falda roja. La descubrí un día, intentando matar el aburrimiento siguiendo enlaces de bitácora en bitácora. No buscaba nada, pero lo encontré.

Una bitácora de una chica con mucha imaginación y que además lee mucho. Primero, tiene la suprema virtud de la brevedad. Segundo, de la constancia, publica puntualmente una entrada cada día. Tercero, es original, espontánea y fresca (en el sentido positivo del epíteto). Cuarto, las entradas son narraciones a modo de microrelatos, minicuentos que cuentan una historia con su presentación, planteamiento y desenlace.

No sé si esas historias son auténticas vivencias personales o invenciones literarias para mantener engrasado el músculo de la imaginación y preservar la chispa mágica de estar vivo en un rinconcito del día. Me da igual. Son sencillas, maravillosas, y están muy bien contadas.

Disidente: a ti especialmente te va a encantar.

P.D. Me pregunto cómo será esta mujer, cómo será su vida. Me la imagino llevando la típica vida urbana y anodina de una mujer casada y madre, pero que todavía empuña el valor de escapar cotidianamente del gris a través de la observación de las pequeñas cosas a su alrededor, y que engorda constantemente su mundo interior devorando libros.

Horror en Rusia

Horror en Rusia

De nuevo triunfa la eterna estupidez del hombre. Como siempre pagan los más inocentes las culpas de un mundo que les han impuesto. El hombre es un lobo para el hombre. Nada nuevo bajo el sol.

El horror. El horror...

Bean me up Scotty!

Bean me up Scotty!

La edad no respeta a nadie. Lo decía el otro día, hablando de Amaya Uranga. Echando hoy una hojeada al Qué Pasa (diario de distribución gratuita en los autobuses de Málaga) me encuentro con esta foto de los actores de La Serie Clásica, Star Trek. Ejemplo maldito por excelencia del encasillamiento en un papel, llevan décadas sobreviviendo gracias a los que les pagan por asistir a las convenciones de trekkies, y -más triste aún- cobrando por los autógrafos.

Se les ve mayores. William Shatner (el Capitán Kirk) está aburguesado, George Takei y Walter Koenig (el piloto Sulu y el navegante Chekov) parecen una parejita de maduritos gays (lo cual no sería ningún insulto), y a Leonard Nimoy (el hierático oficial científico Spock) lo reconocí por exclusión. Nichelle Nichols (la oficial de comunicaciones Uhura) aún conserva parte de su extotismo. DeForest Kelley (el Dr. Leonard 'Bones' McCoy) no aparece porque nos dejó en 1999.

Pero lo que más me ha impactado ha sido ver a James Doohan (Scotty, el ingeniero jefe del Enterprise) en silla de ruedas. La noticia más triste es que debido a su enfermedad se retira de la vida pública. Bueno, para hacer justicia, libremos por fin al actor de la carga del personaje y digamos más bien: James Doohan se deshace al fin de Scotty y se retira de las convenciones de trekkies.

El actor está muy enfermo. Padece Parkinson y una fibrosis pulmonar, consecuencia de haber estado expuesto a productos químicos peligrosos durante la Segunda Guerra Mundial, en cuyas trincheras aprendió de algunos compañeros el acento escocés con que luego caracterizó a su personaje Montgomery Scott, Scotty. Y a esto hay que sumarle un incipiente Alzheimer, aún en una fase temprana. Puede recordar su participación en el Dia D del desembarco de Normandía, o cómo logró su papel para Star Trek, pero no siempre es capaz de seguir una conversación coherente. El pobre hombre ya no está para convenciones. Le han hecho un homenaje, dedicándole una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, y lo han despedido oficialmente del mundo trekkie. Honores con cierto sabor a póstumo.

En realidad no hay nada extraordinario en la historia. No es más que la historia de la vida que se repite siempre a sí misma. Pero hacía mucho que no veía una foto actualizada de los actores, me ha pillado desprevenido y me ha sabido a triste.

He subido aquí una versión más grande de la foto de cabecera (disculpen la mala calidad, está digitalizada directamente del periódico).

Just one more time: Beam me up Scotty!

¿Cuánto mide tu huella ecológica?

¿Qué es la huella ecológica? Es la superficie de planeta necesaria para sostener nuestro estilo de vida. Es decir, para producir aquello que consumimos, y asimilar los residuos que producimos, en un equilibrio sostenible con la naturaleza. Se determina en base a nuestro estilo de vida: hábitos de comida, vivienda, transporte, área geográfica, edad, etc.

La mía es de 4.7 hectareas globales, que coincide con la media nacional. Esto significa que, si toda la humanidad tuviera la misma huella que yo, necesitaríamos 2.6 planetas como la Tierra para poder vivir. Evidentemente, mi estilo de vida no es sostenible, y si aun así me lo puedo permitir es porque la huella ecológica del 80% de la población es ridículamente pequeña, tanto que apenas pueden subsistir. La media mundial es de 2.4 hectáreas globales, el 73% de la población mundial está por debajo, mientras que el 20% de toda la huella ecológica humana mundial es usada por sólo un 2.5% de la población.

Dejando aparte la aritmética estadística, lo expresaré de nuevo en términos mucho más prácticos. Siempre nos comparamos con los que viven mejor que nosotros, como el típico jefazo ejecutivo que no hace nada, cobra un pastón y vive a todo trapo. Pero nunca nos acordamos de mirar hacia atrás y compararnos con esa inmensa mayoría de la población que subsiste en la más absoluta miseria, o en el umbral de la pobreza en el mejor de los casos.

Puedes calcular cuánto mide tu huella ecológica en este sitio, contestando a un sencillo cuestionario con preguntas sobre tu estilo de vida. No pregunta intimidades, y no te robará más de un minuto.

Y ya que estamos, deja un comentario y compártelo con los demás :-)

¿Quién roba a quién?

¿Quién roba a quién?

Hace tiempo que hay una guerra abierta en el mundo de la música. Oficialmente nos la venden como una guerra de los buenos (SGAE, en defensa de los autores) contra los malos (manteros y piratas). Como todas las guerras, está basadas en medias verdades y mentiras, y argumentos demagógicos e infantilizados escritos con tinta gruesa.

La realidad es que la SGAE no defiende los intereses de los autores, y mucho menos de los pequeños autores (pequeños en ventas), que es precisamente el reclamo que más agitan para intentar despertar la comprensión solidaria del usuario/comprador final. La SGAE defende en exclusiva en primer lugar sus propios intereses como asociación sin ánimo -supuestamente- de lucro, pero con una sospechosa rentabilidad, que además va a parar a bolsillos bastante privados. Y en segundo lugar, defiende los intereses de una industria, es decir, discográficas, productores y los -exclusivamente- autores de superventas (léase Alejandro Sanz and Co.)

Es como si la SGAE pretendiera ser la patronal y a la vez el sindicato para los currantes. Si a eso le sumamos la obligación -en la prácitca- de asociarse, la cosa atufa a sindicato vertical: recauda cuotas y márgenes comerciales entre los que menos ganan para defender los intereses... de los que más tienen. ¿Os suena?

La reflexión crucial es la siguiente: ¿quién roba a los autores? ¿Los manteros? ¿Por privarlos de unos derechos de copia que de cualquier forma -aunque se vendieran como copias legales- tampoco percibirían, perdidos entre royalties, márgenes de las productoras, gastos de representación y mil trampas legales más? ¿O tal vez la asociación que recauda dichos márgenes exclusivamente en su propio beneficio?

Alaska ya fue valiente denunciando esto: si te copias un disco, los royalties que dejo de ganar son ninguno, porque de todas formas se los quedarían entre la SGAE y la discográfica. Casi se la comen, y se notó bastante que la obligaron a rectificar públicamente con presiones. Los artistas, salvo los super-mega-ventas, no viven de los discos sino de los conciertos (donde por cierto la SGAE ya está intentando meter también su cuchara de oro), que es además donde se ve si un grupo sabe hacer música o es un mero producto mediático.

La SGAE podría esgrimir un último argumento: representa legítimamente los intereses de una industria. Bien, es cierto. Pero si esta industria está en crisis, perdiendo mercado por momentos, y vivimos en un sistema capitalista liberal (con desregulación de mercados y abaratamiento de los costes laborales y despidos), ¿no tendría que afrontar la industria sus propios problemas reconvirtiéndose? Si los astilleros, o la minería ya no son rentables, se cierran, y a los miles de trabajadores que van a la calle se les dice: "lo sentimos, es el mercado, hay que reconvertirse porque esto no es rentable, tendréis que reciclaros". Si una empresa tiene personal fijo veterano, lo echa y les dice: "no podemos mantener los costes de los derechos laborales -aunque te los hayas ganado con años de esfuerzos-, tendrás que irte a la calle y reciclarte".

Pues bien, ya que tenemos liberalismo salvaje, que pasemos todos por el mismo embudo. Si una industria ineficaz, con un modelo comercial obsoleto, llena de vicios y con unos costes desproporcionados, que explota a sus artistas, tiene unos márgenes bestiales y aun así no sabe sobrevivir y enferma por momentos, tendrá que reconvertirse. Ajustar costes (eliminando productores-chupasangre, no artistas-currantes), reconvertir completamente su modelo comercial, de distribución, promoción (vendiendo canciones por Internet y cobrando sólo por el coste de producción musical, y no el inexistente coste de copia). Y tal vez los grandes emporios tengan que dar paso a productoras más pequeñas que actuen más como tiendas virtuales online donde los artistas muestren y vendan su trabajo. O quizá otra fórmula imaginativa. Reconversión, no represión.

No estoy dispuesto a seguir pagando lujos a una industria ineficaz, para que encima explote a los artistas en nombre de sus supuestos intereses. El canon por copia privada, la campaña criminalización del top manta y las descargas desde las redes P2P en Internet, las declaraciones de artistas superventas rasgándose la camisa y abriéndose el pecho por la piratería -la de la calle, no la de la SGAE-... Represión, demagogia y guerra de manipulación.

Toda esta reflexión, que me vengo haciendo hace tiempo, viene propiciada por este artículo en IBLNEWS, que también se debatió en Barrapunto. Lectura recomendada por la claridad con que expone unos argumentos que caen por su propio peso, pero que además hay que saber defender.

Por supuesto no me he olvidado de los artistas. Nunca he comprado un disco pirata, porque tampoco tengo interés en hacer ricas a las mafias de piratería, aunque admito que me dan pena los inmigrantes que no tienen otra forma de vida. Seguiré soportando a los artistas que me merecen estima, pero no comprando el disco para beneficio exclusivo de su discográfica, sino yendo a sus conciertos, que es de lo que comen. Y donde además se distingue a los verdaderos artistas de los niñatos-producto de usar y tirar.

P.D. Últimamente me estoy extendiendo mucho. Prometo que mi próxima entrada será más breve.

Chernobyl revisitado

Chernobyl revisitado

Volviendo al desastre del reactor nuclear de Chernobyl, me he encontrado con esta entrevista a uno de los ingenieros nucleares supervivientes que estaban de servicio aquella noche.

Cuenta su experiencia en primera persona desde el momento de la explosión. Cosas como cuando iba a intentar accionar manualmente las bombas auxiliares, abrió la puerta de la sala donde deberían estar los depósitos y se encontró con un inmenso vacío y el reactor abierto como una nuez. Algunos compañeros suyos murieron horas después sólo por asomarse a otra puerta más arriba -- él se salvó porque se quedó tras la pared manteniendo abierta esa misma puerta.

Me parece inteligente su afirmación final: la energía nuclear está bien siempre que se ponga _siempre_ la seguridad por delante de cualquier otro criterio, financiero, comercial, intereses creados, etc. La cuestión es: ¿puede la empresa privada asumir un compromiso de esta envergadura? Ya sabemos que en este mundo capitalista de ambiciones y escesos, ante la disyuntiva productividad/comercialidad/rentabilidad vs calidad/seguridad/ética, la empresa siempre acaba tomando las mismas prioridades...

Tal vez nunca debamos confiar cosas tan peligrosas como las centrales nucleares a la iniciativa privada. Sin duda el comunismo ha caído por su propias miserias y defectos, pero eso no significa que el mundo capitalista no tenga también las suyos. El cuento de que la competitividad hará el mundo (capitalista) mejor y toda esa cantinela de la igualdad de oportunidades del American Dream es como el espejismo de la igualdad entre camaradas y el gobierno del pueblo del sueño comunista.

¿Significa que deberíamos ser realistas y abandonar esta energía? ¿O podríamos por una vez un equilibrio? Bonito dilema práctico.

Caminando por el lado penco de la vida

Caminando por el lado penco de la vida

La noche pintaba mal. No soy amigo de jaleos, ruidos ni en general salidas nocturnas. Pero tocaba llevar a Inma a la feria de Málaga (aunque ella sabe llevarse solita), y ella escogió el día: viernes noche, que actuaban Los Pecos y El Consorcio. Sólo puse una condición: llevarme mi cámara para hacer algunas fotos (me llevé el kit Fashipn-Discrection, consistente en un bolso bandolera estándar dentro del cual nadie pensaría que va un cuerpo de cámara réflex y sendos objetivos de 24mm y 50mm).

De camino perdimos un rato en un puesto de bocadillos donde un pavo (me refiero al camarero) con un pavo encima (me sigo refiriendo al camarero) tardó diez minutos en prepararnos un perrito caliente, un bocadillo de pollo y unas patatas fritas. Se tomó su tiempo para poder hacerlo mal: el pan estaba tieso, el pollo reseco y las patatas demasiado saladas. Sobra decir que tampoco fue barato.

Llegamos tarde a la caseta municipal, ridículamente pequeña para una feria de esta categoría y dimensiones (es la segunda fiesta de España, aunque el crédito y la atención pública se los lleve en exclusiva la feria de Sevilla), y ya estaba llena, a pesar del cartel de la velada. Aun así acabamos encontrando dos asientos en una esquina con buena visión.

De telonero, por describirlo en una línea, digamos Rafael Acejo and The Spanish Copla. Presentador icónico de la televisión malagueña, una suerte de José Manuel Parada local. Siempre pensé que era cutre como presentador, pero eso es porque no lo había oído cantar. Empezó haciendo versiones aflamencadas de canción ligera y/o pop, y luego fue a lo suyo: cantar copla con arreglos poperos. Pues no, tampoco debía de ser lo suyo. Una cosa es lucirse en una reunión de amigos y otra subirse a un escenario. En fin, se ve que este hombre debe de estar todavía intentando descubrir qué es lo que se le da bien en esta vida.

Bueno, como yo O:-)

Quince minutos para hacer cambios en la iluminación y salieron Los Pecos. Me sorprendieron gratamente, aunque no es mucho decir porque esperaba poco. Previsiblemente, aparte de alguna canción nueva terminantemente prescindible, siguen cantando las canciones de siempre con arreglos actuales. Llevaban buenos músicos, que le dieron un fondo rockero al concierto. Me gustó en particular el guitarra, que daba algunos toques de caña que equilibraban el exceso de miel de los temas.

¿Qué se puede contar de Los Pecos, 25 años después? Siguen haciendo lo mismo, y lo siguen haciendo bien. Para quien le guste lo que hacen. No es que Inma sea una fan incondicional, de hecho el huracán Pecos le pilló demasiado joven, pero le trae nostalgia. Y he de admitir que a mí también me hicieron gracia (tengo yo una vena sensiblera...). De nuevo caminando juntos por el lado peco digoooo... penco de la vida.

Traían sus grupis de rigor pegadas al escenario, como debe de ser. Imagino que ya cuarentonas y carrozonas (desde donde estábamos no se distinguía), el espectáculo de verlas botar y chillar de cerca debía de ser toda una experiencia... extracorpórea, de ésas que abandonas tu cuerpo y lo ves todo en como en tercera persona. En un momento dado voló algo hacia el escenario. Aun sigo intentando convencerme de que no eran unas bragas. Cerca de nosotros, un hijo avergonzado tiraba, intentando que se sentara, del brazo de su madre, que se había puesto en pie emocionada coreando y agitando los brazos con una de las canciones estrella. El mundo al revés. En fin, sonaron muy bien y nos divertimos mucho los dos.

Tuvimos que esperar cuarenta y cinco minutos hasta que apareció El Consorcio (formado con los restos de Mocedades, Sergio y Estívaliz e Iñaki Uranga). Estábamos ya por irnos, porque allí no salía nadie a dar una explicación. El presentador de la gala iba presentando al siguiente grupo nada más terminar el anterior, en vez de hacerlo cuando ya estuvieran listos para salir. Aquello tuvo peor pinta cuando vimos a Amaya salir con bastón al escenario, y tras la primera canción, hacer el resto del concierto sentada en una silla. El peso musical lo lleva ahora Estívaliz. Y no es que Amaya haya perdido voz; la voz la tiene, pero se asfixia y no tiene tanta fuerza para cantar, aunque sigue llevando el peso matriarcal del grupo. En un momento uno de los componentes se burló de ella ("Un aplauso para nuestra maestra coreógrafa"), y ella se excusó con una reciente operación de rodilla. Espero que se reponga porque siempre he admirado a esta mujer, es triste ver lo que la edad va haciendo (o más bien deshaciendo) con los grandes, sin respetar a nadie.

También aquí hubo varias anécdotas entre el público. Cuando empezaron a cantar canciones de los cuarenta, un par de parejas de cincuentones se arrancaron a bailar, y no lo hicieron mal. Desde luego bastante mejor de lo que habría hecho yo. Que no es mucho decir. Una loca empezó a bailar desaforada entre el público, y la gente alrededor le hizo sitio, yo creo que más bien asustados por su friquismo. Daba la sensación que se había tomado algo sospechoso. Al final la pudimos ver algo más de cerca y nos pareció más bien una cuarentona no muy centrada, tal vez incluso con algún desequilibrio.

De nuevo he de confesar mi friquismo: siempre me han gustado Mocedades. No tanto el estilo del Consorcio (canciones de la radio de los cuarenta y cincuenta), pero aquí cantaron de todo, desde Mocedades hasta las propias del Consorcio, y lo hicieron muy bien. Siguen cantando como los ángeles (para quien le gusten los ángeles, claro). También nos lo pasamos bien, que es de lo que se trata, y a la salida tuve ocasión de hacer algunas fotos más en la feria, hasta que tuve que dejarlo porque la hora y el ambiente no eran propicio para lucir un equipo que me ha costado varios sueldos.

P.D. El domingo por la mañana dando un paseo por el rastro me encontré con el disco "¿Dónde estabas tú? Pecos 25 Aniversario" en un puesto surtido de discos de segunda mano. Decidí tener un detalle con Inma.

Vacaciones Santillana

Vacaciones Santillana

Hablaba hace una semana de la ligereza de las noticias veraniegas. Pues lo mejor estaba por venir. Menudo jaleo se ha armado porque las ministras del gabinete del gobierno socialista se han prestado a posar en La Moncloa para la revista Vogue vestidas con trajes de modistos famosos. Desde la derecha (y parte de la izquierda) les han criticado por todos los ángulos.

En el PP, faltos todavía de argumentos sólidos con que atacar al gobierno PSOE (tan joven que todavía no ha tenido tiempo de cometer errores serios), hasta han planteado llevar la cuestión al Congreso. Y digo yo, si tantas ganas tienen de volver, ¿por qué no llevan a Aznar a declarar en la comisión del 11-M? Así de paso le daría un poco el aire, que huele a rancio desde hace tiempo en el partido.

Lo que más me ha llamado la atención es que denuncien la frivolidad de la iniciativa. Pues qué quieren que les diga: a mi la frivolidad y superficialidad me parecen la esencia de la moda. ¿Están denunciando a las ministras o a la moda en sí?

Claro que podría ser peor. Como Berlusconi, que para mejorar su mala imagen (de fascista), se ha puesto a dieta y se ha hecho unos arreglillos. Concretamente un transplante de cabello, y una operación de cirugía estética para reducirse las bolsas debajo de los ojos.

Aun así se las ha apañado para robar de tiempo para poder ocuparse de los asuntos de estado. Se ha reunido con Tony Blair, pero les han amargado la reunión con dos bombas que unos terroristas traviesos habían colocado por allí.

Hablando de Blair, a este sí que le han aguado las vacaciones. Un policía distraido envía por fax a la prensa los detalles de sus vacaciones. No ha sido ninguna sorpresa que algún fanático aprovechara para intentar atentar. Aunque ni por ésas se ha rajado Blair. Por ahora parece que continuará el descanso con su familia en una lujosa villa cercana a la de Berlusconi. Cosas de ricos.

A Bush, que es un profesional del tema y vive en permanente estado de vacaciones, le organizaron una proyección de la película Fahrenheit 9/11 al lado de su rancho. Acostumbrado a que le fastidien sus eternas vacaciones Disney, no se deja intimidar y entre siestas y golf, sale de vez en cuando a decir una tontería, como lo de volver a insistir -y dale pedales- con su proyecto de seguir jugando a la Guerra de las Galaxias. ¡Lo quiero, lo quiero y lo quiero! Ya no quiero mis demás juguetes, quiero ÉSTE. ¡Mami, mami, cómpramelo! Anda porfa porfi, ¿me lo compras, sí?

Otro más al que le han amargado las vacaciones es Aznar. Al pobrecito lo han despojado de su medallita del Congreso, que le hacía tanta ilu y se la había pedido para los próximos Reyes Magos. Eso le pasa por querer destacar y no conformarse con un medallón gordo de oro del Jesús del Gran Poder, que está ahora tan de moda.

Zapatero, al menos tiene la discrección de mantenerse ajeno a todo en sus vacaciones en Menorca, salvo por la obligada reunión estival de protocolo con el Rey.

Claro que no todo van a ser tonterías y frivolidades. Schroeder y su esposa han adoptado una niña rusa de tres años. Me parece pero que muy bien (y esto es lo primero que digo sin ironía en esta entrada).

En fin, con tanta banalidad en la política, yo me quedo con las vacaciones Santillana de andar por casa, que uno también tiene sus obligaciones pendientes.

P.D. ¿Y Franco, qué opina de todo esto?

tyrannosaurusreflex

tyrannosaurusreflex

Hace tiempo que no actualizaba mi lista de enlaces. Inicio hoy una nueva serie de entradas recomendando las bitácoras que he ido descubriendo últimamente. Y empiezo con la de un amigo para reparar la ofensa de no haberla añadido antes a mi lista de enlaces. (Dios me castigaría dejándome calvo, pero hace tiempo que se le adelantó el Diablo).

tyrannosaurusreflex. Un fotoblog personal recomendable. No os quitará mucho tiempo, escribe una entrada al mes o así... ;-p (Disidente, no me pegues, dedica tus energías a actualizarla más a menudo). Viene muy emocionado de sus vacaciones y acaba de escribir unos artículos interesantes sobre su viaje a París.

Mañana más...

Dabadaba Revival Project

Dabadaba Revival Project

Hace tiempo hablé del lado Penco de la vida ["el Reverso Pencoso es tan rápido, tan fácil, tan tentador..."].

Para aquellos lectores que quedaron fascinados con el tema (ejem...) aquí hay un enlace a un sitio que les deslumbrará: Dabadaba Revival Project. Es un ejercicio de nostalgia y memoria, dedicado al género dabadaba y sus alrededores.

Música dabadaba, diseño y estrellas de la época, y películas fetiche como Sor Citroen o El turismo es un gran invento, que encarnan el estilo felices sesenta del desarrollismo y el optimismo de un país que, aunque le quedaba todavía mucha dictadura por delante, al menos había dejado atrás las tinieblas de la postguerra y empezaba a mirar hacia delante.

Apto para pencos, frikies, curiosos y nostálgicos.

Con la muerte en los talones

Con la muerte en los talones

Y seguimos con nuestra actualidad veraniega repleta de noticias asombrosas.

Ley en el Diario Sur, que ayer estuvieron haciendo prácticas con un hidroavión de los de ayuda a la extinción de incendios.

Perfecto. Bueno, si no fuera porque se pusieron a hacer vuelos rasantes en la mismísima playa de Los Álamos, que estaba alicatada de gente dormitando en la orilla y bañándose en el agua.

No sé a quién se le ocurrió ponerse a hacer prácticas de carga y descarga de agua en la misma playa. Estos aviones no se regulan por las normas de aviación civil, sino militar, mucho más permisivas (viene a ser como la diferencia entre las normas de circulación en coche para un ciudadano de a pie, y las de un tanque matando iraquíes o palestinos). De lo contrario, habrían tenido que dar más explicaciones.

Según los pilotos, no pasaron tan cerca de la gente, y si lo pareció es por un efecto óptico de la perspectiva, que resulta engañosa por el tamaño del avión. Pero a los bañistas seguramente se les debió quedar el mismo cuerpo que a Cary Grant en "Con la muerte en los talones", cuando lo perseguía aquél avioncito tan mono va volando por... que viene para... que parece que viene hacia... ¡CORRE CONCHA, QUE SE NOS VIENE ENCIMA!

¡Pabernos matao!

Fueron los hombrecitos verdes

Fueron los hombrecitos verdes

Ley perplejo hoy esta noticia en IBLNEWS, que afirma que unos científicos rusos -muy científicos ellos- se van de excursión por la zona de Siberia devastada por el meteorito de 1908, y encuentran una pista crucial que seguramente resolverá todo el misterio: un cacho de nave alienígena.

Seguramente, como es tan valioso, lo deben de tener guardado en una cámara de seguridad, junto con la máquina del movimiento perpetuo, la fórmula magistral para convertir el plomo en oro, la receta para el crecepelo infalible y el Arca de la Alianza. ¡Ay!, no, que ésta última la tenían los americanos en un almacén lleno de cajas iguales.

Hay que fastidiarse con la escasez de noticias importantes en agosto. Se ve que hasta la actualidad está de vacaciones.

Star Trek vs Star Wars vs ...

Star Trek vs Star Wars vs ...

Pongamos que volvéis a vuestra adolescencia. Acné, hormonas desatadas y por supuesto series y películas de ciencia ficción. Pongamos que os vuelve locos la saga de Star Wars, y tenéis un amigo más pirado por Star Trek. O a la inversa, lo mismo da. ¿Nunca habéis caído en una de esas eternas discusiones del tipo: "Pues el Enterprise acabaría con el destructor Imperial con tres o cuatro torpedos fotónicos, y se defendería de los lásers con escudo de energía -- Pues no, porque los torpedos no penetrarían la pantalla deflectora del Destructor, y derribaría el escudo del Enterprise con la potencia de fuego de sus 72 turbolásers, y además tiene cazas y... -- De eso nada, porque el Enterprise ..."?

Starship Dimensions no resolverá estas dudas, pero sí que servirar para comparar al menos qué nave es más grande. Lo cual resolvería técnicamente el problema en el supuesto de que acabaran el combate embistiéndose, como en una peli americana de persecuciones.

Cuando yo era pubescente, mi pasión por la saga de Star Wars era enorme y sin embargo contenida: apenas había información por ninguna parte, mi poder adquisitivo era exiguo, y mis padres raramente me llevaban al cine. Recuerdo que leía siempre la sección de correos de la revista TP porque de cuando en cuando alguien preguntaba algo relacionado con SW en vídeo, y solían publicar alguna foto con un fotograma, casi siempre de El Imperio Contraataca.

El sitio es una referencia exahustiva de naves de un montón de películas y series de ciencia ficción, clasificadas por tamaños y representadas a escala. Cuando menos, una gozada visual y un refresco a la memoria para cualquier friki aficionado a la ciencia ficción de garrafón.

¡Ay, si yo hubiera tenido esto entonces! :">

Una foto, por favor...

Una foto, por favor...

No suelo publicar fotos en este blog, excepto las pequeñas que sirven para ilustrar la cabecera. Desde luego, nunca he tenido intención de convertir esto en un foto-blog. Pero hoy me siento contento y haré una excepción.

Una foto de mis bichitos, adormilados en una tarde cualquiera de otoño.

Pelusa es el de la izquierda, gris atigrado, mimoso, casero y juguetón. Jero (Jerónimo) es el del fondo, blanco y negro, callejero, astuto y algo pendenciero, pero también noble y cariñoso (cuando quiere).

Duermen en el salón. Antes los dejaba dormir conmigo en el dormitorio, pero Jero tenía la costumbre de despertarse de buena mañana a eso de las 7 y maullarme en la orjea "MIAAAOOOOOOOWWWWWWWYAESDEDÍA". Cuando me levanto y les abro la puerta (antes incluso de ir al baño, porque en cuanto me escuchan se ponen nerviosos y empiezan a arañar la puerta), salen en tromba como dos flechas. Pelusa, hacia el cuenco de pienso; Jero hacia la puerta de la calle (la escalera). Se ponen muy contentos de que el día empiece verdaderamente y puedan salir de su confinamiento nocturno. Quiero pensar que también están contentos de verme.

Pelusa necesita todas las mañanas su ración de pienso (el fondo del cuenco) y su ración de mimos (unos diez minutos). Entra al baño y se me frota buscando mimito. Me va persiguiendo por toda la casa, mientras yo voy abriendo ventanas, poniendo la leche en el microondas y encendiendo el ordenador para desayunar leyendo las noticias en Internet. No se queda contento hasta que lo acompaño a la cocina y puede terminar su desayuno mientras le acaricio el lomo, y me lo hace saber ronrroneando como una moto. Yo aprovecho la ocasión para cepillarlo, que puede parecer una atención desmedida a un animal, pero es que el ovillo de pelos que le quito con el cepillito no lo tengo que perseguir luego por el suelo con la escoba, y para él viene a ser equivalente a un mimito.

Jero pega un breve reconocimiento al piso, y viendo que su territorio sigue siendo suyo y no ha sido invadido por ningún gato invasor (ciertos instintos nunca se pierden), decide aburrirse. Se poner a llorar hasta que logra hartarme y consigue que me levante, dejando el desayuno a medias, a acompañarlo escaleras arriba y abrirle la puerta de la azotea, donde se distrae un poco tomando el sol y con los olores que le trae el aire. Acaba aburriéndose igual, pero se queda tranquilo y dormita, que es la principal ocupación de todo gato.

Más tarde, a lo largo de la mañana, a veces Pelusa me busca y me hace grugritos (una especie de maullidos mimosos que parece que esté intentando hablar), para que le dé juego. Casi siempre lo subo a la azotea para que haga compañía a Jero. Ya no los bajo hasta la hora de comer.

Para que luego digan que todos los gatos son iguales.

Cartier-Bresson

Cartier-Bresson

Ha muerto uno de los genios de la fotografía que más admiro: Henri Cartier-Bresson. Tenía 95 años, y abandonó la fotografía hace treinta, a pesar de lo cual dejó un legado monumental.

Maestro junto con Robert Doisneau y Brassaï en el arte de captar el momento, el instante mágico, con su cámara Leica (otro mito dentro de la técnica fotográfica) viajó por todo el mundo retratando los paisajes urbanos y sus gentes, las atmósferas, las formas de mirar la vida.

Como siempre, tras la muerte de un genio el mundo siempre se queda un poquito más solo.