Blogia

Haddharamma

Fin de la primera parte

Todo pasa y todo llega, y el proyecto Haddharamma ha llegado hoy al final de su camino después de dos años. He estado considerando migrar el blog a un nuevo servidor (blogsome iba encabezando la lista de candidatos), porque lo que tenía claro es que el servicio de blogia.com está hecho una pena y no se merece más oportunidades.

Pero al final se cruzó en el camino otra propuesta irresistible: integrarme en el proyecto colectivo estresados.com. Es la suma de bitácoras individuales, con el propósito de sumar audiencias y llegar a la ambiciosa cifra de diez lectores. Distintos. Por ahora somos sólo tres autores, pero espero que vaya creciendo.

De paso os invito al otro blog colectivo en que estoy implicado desde hace tiempo: El Ojo de Turing, heredero de la mítica (ejem) revista universitaria. Y ahora en glorioso estéreo (Where available).

Estáis todos invitados. Nos podréis leer a todos juntitos pero no revueltos, sólo tenéis que fijaros en la firma y/o el gravatar.

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Lunes^2

Después de una semana de permiso en Málaga por motivos familiares, hoy he vuelto al curro en Sevilla. Me ha dado un poco de morriña volver. No es lo mismo bajar a Málaga un par de días que una semana. Cuando bajo un finde, me siento raro en Málaga, pues ya me voy haciendo a la rutina en Sevilla. Pero en una semana me ha dado tiempo de readaptarme a mi vida en Málaga, y me ha costado más volver. Anoche me acosté tarde colocando cosas, así que hoy tengo un lunes al cuadrado.

Esta vez me he traído a "mis niños" (Jero y Pelusa), que llevaban un mes solitos en el piso de Torremolinos (aunque mi madre les daba una vuelta todos los días). No les hizo ninguna gracia el viaje de dos horas y cuarto encerrados en el transportín. Estuvieron llorando sin parar la primera hora, hasta que se me ocurrió ponerles Frank Sinatra y por fin se tranquilizaron un poco. Gran verdad el dicho de "la música amansa a las fieras". Aunque claro, según con qué musica, porque no creo yo que con el reguetón ése...

Los "niños" ya han pasado su primera noche en el piso. Se habían acostumbrado al transportín y no protestaron a pesar de que no los solté hasta que terminé de meter las cosas en casa. Primero estuvieron explorando la cocina, luego el lavadero/despensa. Jero se atrevió a aventurarse por el pasillo y explorar el salón, pero Pelusa estaba más inseguro y acabó por refugiarse en un rinconcito del mueble de la alacena, del que no se movió durante un par de horas. Al final tuve que ir a buscarlo y hacerle unos mimitos. Cuando por fin se animó a salir tiró unos trastos, se asustó con el ruido y salió disparado como una bala. Después de un rato buscándolo lo encontré atrincherado detrás del sofá. Logré que saliera sobornándolo con comida. Al final de la noche parece que se animó un poco y tomó posesión del salón.

Para quien no lo sepa: los gatos son animales territoriales, pero muy distintos de los perros. Su territorio suele ser más pequeño y lo conocen a la perfección. Saben dónde encontrar comida, y sobre todo, por dónde huir y dónde refugiarse. Es por eso que a los gatos les gusta esconderse en rincones recónditos y pasan de salir cuando los buscamos preocupados. Si sacas a un gato de su territorio, donde se siente a gusto y seguro, y lo llevas lejos, donde no sabe volver, se siente muy inseguro, lo pasa mal y puede llegar a deprimirse.

Cuando me dieron a Jero, estaba acostumbrado a vivir entre las cuatro paredes de un estudio, y el piso se le hacía grande. Le daban mucho miedo los ecos de los ruidos en el pasillo, así que se instaló en un hueco entre el sofá y unas cajas, y no se movió de allí en dos días. Cuando empezó a tomarme confianza, empezó a atreverse a moverse por el salón, pero tardó una semana en perderle el respeto al pasillo. Esta vez ha sido al revés, Jero se lo ha tomado con bastante ánimo y Pelusa es el que me ha salido más cobarde.

Eso sí, el puñetero Jero se ha vengado despertándome a las 5 de la madrugada con sus maullidos. Como no pierda la costumbre, va a hacerse muy "popular" entre los vecinos...

Actualización: cuando he vuelto del trabajo me los he encontrado escondidos detrás del sofá, y cada vez que escuchan ruidos de los vecinos resonando en el pasillo se ponen nerviosos. Todavía no tienen esto dominado...

La Novia Cadáver

La Novia Cadáver

El lunes Inma y yo recuperamos un rito que teníamos abandonado desde que empezó la aventura sevillana: ir al cine. Fuimos al multicines del CC Los Arcos, que es un centro como cualquier otro, aunque dicen que tiene la solera de haber sido uno de los primeros en Andalucía, el que abrió el camino para los demás.

Y fuimos a ver La Novia Cadáver, el último capricho de Tim Burton al que le teníamos muchas ganas. Un delicatessen visual, un cuento gótico con elementos de Poe, una puesta en escena expresionista, un pequeño joyero de esencias privadas, una chiquillada de un niño grande, una propuesta contracorriente.

Me confieso cada vez más fan de Burton, sobre todo de sus proyectos más personales, y la película me ha encantado. Me seduce la estética y las historias góticas. Reconozco que si me dan una buena película gótica me vuelvo un público fácil y puedo perdonar otras carencias. Tal vez la película pueda aburrir a otros, sobre todo por el desarrollo disneyficado de la historia, concesión a la comercialidad obligada por la financiación de los estudios.

Pero lo que no me podrán negar que resulta impresionante es la perfección técnica de la animación realizada con técnicas completamente tradicionales, con muñecos de silicona artículados con esqueleto metálico, filmados paso a paso sobre decorados reales en miniatura. De hecho la animación resultaba un proceso tan lento y minucioso, que no usaron cámaras de cine (stop-motion), sino cámaras fotográficas digitales (Canon EOS-1D Mark II montando lentes Nikon ¡?). Tim Burton se empeña en ir contracorriente no sólo en el estilo personal, sino también en el proceso, alcanzando cumbres de perfección con técnicas tradicionales en la era de la saturación digital, cuando hubiera sido más fácil (y probablemente barato) haberlo resuelto mediante animación por ordenador.

Aprovecho para recuperar la tradición de mi recomendación del mes. No me faltéis.

P.S. Ah, y no se pierdan la banda sonora en clave romántica de Danny Elfman.

Mi primer finde en Sevilla (chispas)

  • Ayer estuve tentado a hacer la obligada referencia sobre el 30 aniversario de la muerte de CDE (Cierto Dictador Español) y todo eso, pero al final se lo he dejado al resto de la blogosfera. Dejémoslo en que que hace 30 años España empezó a entrar en el Siglo XX, y el aniversario debería ser movivo de celebración, aunque sigue habiendo una gran parte de la sociedad que aún no se ha enterado. Y no señalo a ninguna conferencia episcopal, ni a ningún partido popular, ni a ninguna asociación de padres católicos en particular.

  • El ventilador del micro de mi ordenador resuena como una chicharra en celo. Durante los meses que he tenido la máquina encendida 24x7 se debe de haber envejecido prematuramente, perdiendo lubricación y/o descentrándose el eje. Descubrí un procedimiento para librarme del ruido: enciender el ordenador durante un par de minutos, apagarlo unos 10 segundos, y volver a encenderlo. Se ve que si se enciende desde parado pero estando ya caliente, el eje encuentra su sitio y no se queja tanto. Pero claro, cada vez que lo voy a encender me cuesta unos cuantos intentos. Un rollo. Así que aprovechando que pasaba por delante de una tienda APP me compré un nuevo ventilador+disipador para Athlon completo. Mi equipo me ha dado muchas horas de servicio y se merece lo mejor. Ayer encontré un rato para cambiarlo (el intríngulis está en averiguar cómo soltar las fijaciones), lo monté, lo encendí... y seguía el ruido. ¡Argh! Qué triste gastarte 8,50€ en cambiar un ventilador... que funciona perfectamente. Resulta que el ruidoso es un ventilador pequeñito sobre el chip principal de la placa, y no creo que se encuentre fácilmente recambio. Lo peor de todo es que en ese momento recordé que hace tiempo ya había investigado el asunto y había averiguado cuál era el ventilador achacoso. (Y después lo olvidé). 8^(

  • El sábado fuimos de compras por la zona Nervión. El ambiente se fue calentando porque había partido Sevilla-Betis en el Sánchez Pizjuan, que está justo al lado. Menos mal que nos volvimos prontito, porque por la tarde los hinchas armaron bronca, se ensañaron el mobiliario externo del centro comercial, y al final los antidisturbios tuvieron que hacer una carga. Aquí en Sevilla es imposible mantenerse al margen de un derbi. El fúrbo es como una religión (o debería decir que la religión es como el fúrbo, al menos la pasión cofrade, cada cofradía tiene sus hinchas seguidores).

  • El domingo por la mañana estuvimos en el rastrillo de Parque Alcosa, muy popular por estas tierras. A pesar de ser enorme nos decepcionó por la poca variedad: zapatos, chaquetas, medias, zapatos, pijamas, zapatos, más zapatos... repetido hasta el infinito. Ni un triste puesto de bazar, o de libros viejos, o de herramientas. Pero lo inexcusable es que faltara la imprescindible sección de chatarra. Nada. No merece llamarse "rastrillo", lo degrado a "mercadillo". El único provecho fue el paseíto, que es muy sano.

P.S. ¿Alguien necesita un ventilador+disipador para Athlon? Lo dejo a buen precio...

(In)competitividad [continuación]

  • Ayer por la mañana di parte de la avería a Telefónica, y dejé mi móvil de contacto. Por descontado no me llamó ningún técnico, pero les faltó tiempo para pasarles mi número a los comerciales de Movistar, que me llamaron ofreciéndome no se qué contrato wonderfuloso si me cambiaba desde Amena. Al final la línea volvió a funcionar solita sin que nadie me avisara. Mejor dicho, me avisaron por la tarde, y me contaron una historieta: por lo visto me han asignado uno de esos números "reciclados" que antes tuvo otro cliente y se dio de baja. Los técnicos me lo dieron de alta, pero los administrativos lo volvieron a dar de baja, ignorando que se había reasignado a una alta nueva. "Trabajo en equipo", creo que le llaman.

  • Después de llamar de nuevo al teléfono de altas de Wanadoo, me confirmaron que efectivamente no les constaba ninguna solicitud de alta. Se ve que el tolloperador del call-center se equivocó al final del proceso y en vez de pulsar en "Guardar" le dio al botón "Destruir todas las pruebas y que parezca un accidente". Tuve que repetir todo el proceso hasta el final. Parece que esta vez sí lo completaron, porque me llamaron de validación, que es una conversación grabada con validez de contrato en la que una operadora te va preguntando si te quieres casar con ellos para toda tu vida y dos generaciones de desdencientes.

  • Un detalle negativo de Wanadoo: hasta que no llega el kit de ADSL no te activan el servicio de voz. Un detalle positivo: mientras te llega el kit, te activan una tarifa plana de Internet (vía modem) gratuita. Un detalle tonto: el usuario que te dan no funciona. O al menos yo no he sido capaz de echarlo a andar.

  • En otro nivel, el persianero cumplió su palabra y vino a la hora que me prometió a terminar de arreglarme la persiana del dormitorio. Puede parecer una tontería, pero se trata de una persiana que cierra la puerta corredera a la terraza, y uno está acostumbrado a tener cierta intimidad en el dormitorio...

Continuará...

(In)competitividad

Ahora que vivimos en la era de la globalización y la competitividad es la prueba constante de toda empresa que pretenda sobrevivir, en el mercado de las telecomunicaciones el nivel de agresividad comercial parece ir emparejado con el de incompetencia. En vez de competitividad, sería más apropiado hablar de incompetitividad.

Quiero tener teléfono en el piso de alquiler, con tarifa plana de llamadas nacionales, e Internet 24h con ADSL. Como es un alquieler de temporada y no sé cuántos meses estaré, no me interesa pagar cuotas de altas desproporcionadas, ni contratar servicios con una permanencia mínima de más de 6 meses.

Primero probé con Supercable. El alta es gratuita, pero la permanencia mínima son 18 meses, y la supuesta tarifa plana 24h es en realidad un bono con un máximo de 1000 minutos al mes, que haciendo las cuentas salen a unas 16 horas y media. Que pase el siguiente.

Timofónica. El alta de la línea (sin instalación interior -que ya tiene el piso- ni teléfono -que ya tengo yo-) son unos 90€. Llamé el jueves por la tarde y el viernes por la mañana me lo dejó el técnico funcionando. Qué maravilla de eficiencia. En menos de 24 horas ya tengo teléfono... y en menos tres días me lo han vuelto a quitar. Ayer por la tarde me di cuenta de que el teléfono estaba muerto y no tenía línea, ni en la roseta, ni en el PTR. Si alguien intenta llamar al número le sale el mensaje estándar de "Telefónica le desinforma: actualmente no hay ninguna línea en servicio con ese número". En averías me han presionado para que compruebe primero si falla con otro teléfono (que no tengo), con la amenaza de que si finalmente viene el técnico y es del teléfono, me cobran la incidencia. Teniendo en cuenta que actualmente ni siquiera se puede llamar al número, eso se llama despejar balones con los puños.

Contratar un servicio de ADSL + llamadas tampoco es fácil. Casi toda las ofertas exigen un año de permanencia. El caso de Ya.com es surreal: tengo el servicio de 2 MBbps + llamadas en el número de Torremolinos, y quiero pasarl a una modalidad más económica, 512 kbps van sobrados para el poco uso que le dará mi hermana. Pues no se puede cambiar hacia atrás, hay que hacer una baja completa y el alta nueva, con todos sus correspondientes plazos y sus previsibles retrasos.

Pero se que además tampoco me puedo llevar el servicio a la nueva línea en Sevilla. Y siendo ya cliente, teniendo ya el router y habiendo superado sobradamente el año exigido, me tratan como un cliente nuevo y tengo que hacer una contratación nueva. No hay flexibilidad de ninguna clase, te mandan el router aunque no lo quieras, y lo pagas con su correspondiente permanencia de 1 año. Esto, además de ridículo, es ilegal. En esta página oficial lo dejan clarito. No se puede obligar a un periodo de permanencia, ni penalizar por la baja anticipada. Sólo estás obligado a avisar con 15 días de antelación sobre la fecha de facturación. Pero todo esto a las chicas del Call Center les da igual: "No le digo yo que no puediera usted tener razón, pero esto es lo que hay. Lo toma, o lo deja".

Pues lo dejo. Finalmente me decido por Wanadoo, la única que en este momento no tiene compromiso de permaniencia. Ya había ído hablar pestes del servicio de Wanadoo. Me temo que voy camino de convertirme en un testimonio más. En el primer paso, el alta, me estrello contra otro muro de incompetencia. Llamé al 1414 y después de contarles mi vida y dejarles todos los datos, me cuentan una historieta de que por un problema técnico no me pueden pasar con altas, y que ya me llamarán. ¿Que me tienen que pasar con qué para hacer el alta? ¿No es eso lo que habíamos estado haciendo? Imagino que se han limitado a hacer el alta administrativa (léase facturación), y la solicitud de alta operativa ya se verá.

Por supuesto no me han llamado. El teléfono de soporte es un sistema de voz automático que después de marearme un rato no encuentra mi solicitud y me pasa con un operador. El operador me marea otro rato porque "en estos momentos" tienen una incidencia en el sistema informático y no pueden consultar mis datos. Alucino, las operadoras no tienen incidencias en sistema. Viven en un estado permanente de incidencia. Además de que tienes que tragar con un call center operado por chicas extranjeras sin cualificación a las que les pagan cuatro perras por dar la cara por los fallos de otros, dependen completamente de un sistema que sólo funciona en las noches de plenilunio cuando hay conjunción de planetas alineados con el servidor. Finalmente no pudo encontrar mi solicitud (sólo unos datos antiguos de una tarifa plana que tuve contratada hace tiempo), y me propone como única "solución" que llame de nuevo al 1414 y vuelva a solicitar el alta. Vuelta a empezar. Seguro que mi número de cuenta corriente no se les ha olvidado, y dentro de unos días me encuentre con un recibo a cambio de... hacerme perder el tiempo.

Como las desgracias nunca vienen solas, hoy me cambian de sitio en el trabajo. Me mandan a una cueva con cubículos (estilo call-center) donde trabajan un montón de negr subcontratados de una empresa externa, con los que tengo que colaborar. Allí, además de no tener espacio, tampoco tendré teléfono.

Así que en estas estamos: sin teléfono en casa, con un número desconocido por la propia Telefónica, y habiendo contratado un servicio de ADSL+voz del que la operadora luego dice no saber nada, y a punto de perder también mi teléfono en el trabajo. Imagino que esta tarde se esfumará mágicamente el saldo del móvil y así la incomunicación será completa.

¿Alguien puede ofrecer más incompetencia? Estoy seguro de que en pocos días voy a averiguarlo... En fin, hoy es uno de esos días en es que mejor poner buena cara al mal tiempo, porque parece que Dios se ha quedado dormido (y el diablo, ya se sabe, nunca duerme).

P.S. Apunten esta dirección: Oficina de Atención al Usuario de las Telecomunicaciones. Es una web oficial del Ministario de Industria, Turismo y Comercio. Entre otras cosas tiene una serie de FAQs respondiendo las dudas más habituales. Está bien enterarse de que tenemos más derechos de los que pensamos. También tienen un teléfono de consultas: 901 33 66 99.

Anécdotas del piso

  • El antiguo inquilino del piso era un pelín guarro. Las sábanas tenían un muestrario de manchas cuyo origen prefiero no imaginar. No quiero pensar cuánto tiempo las tuvo sin cambiarlas, las ponías de pie y se aguantaban solas. Los muebles de la cocina estaban pegajosos de aceite. Lo más grotestco fue cuando Inma se encontró limpiando el armario con una colección de revistas porno de señoritas maduritas que -ejem- ya no volverán a cumplir los 50. Además de guarro debía de ser un tío grande y/o gordo. Se dejó unos pantalones y un jersey, con los que si consigo un par de palos suficientemente grandes me puedría hacer una tienda de campaña. Al parecer era un inglés que estuvo una teporada trabajando para las empresas aeronáuticas de Sevilla.
  • Cuando estaba negociando con la inmobiliaria me dijeron que el casero era profesor. Un punto positivo. Lo que no me dijeron es que es _profesor evangelista_. Se dedica a dar clases en encuentros evangélicos, o algo así. Menos diez puntos. Y tampoco que es evangelista modosito. Menos x puntos. Al hombre se le ve buena gente (de hecho ha insistido en repararme por propia iniciativa varios pequeños desperfectos), y por descontado no tengo nada contra los gays (de hecho tengo bastantes amigos gays). Pero entiéndame: un profesor evangelista, casado y con dos hijos, de supuesta moral ortodoxa (léase ’integrista’), que se empeña en intentar llevar una vida religiosamente heterosexual, pero que pierde aceite a chorros, se le nota la pluma a un kilómetro y te soba a la menor excusa, es un espectáculo de friquismo espeluznante. Es el típico caso de señor conservador que no ha salido del armario y no quiere afrontar su propia realidad -que todo el mundo ve menos él-. El viernes viví un momento berlanguiano. Vino al piso a examinar algunos desperfectos y al despedirse me fue a dar un abrazo. Son de esos momentos en que sales de tu cuerpo y lo ves desde fuera: mi casero evangelista-modosito se tira a darme un abrazo como agradecimiento porque le he estado cantando la lista de defectillos que tiene el piso. Claro.
  • Me pregunto qué hubiera pasado si en vez de Inma las revistas guarras del inglés las hubiera encontrado el casero modosito. Por un lado, por su -digamos- orientación ortodoxa religiosa probablemente le habrían causado impacto. Pero tengo la impresión de que como hombre no le habrían impresionado en absoluto...
  • Adiós a la cama parabólica. La cama-bañera estaba hundida, probablemente como consecuencia de tonelaje del inglés. Y no sólo estaba hundido el colchón, se había curvado la base tapizada que es de madera. Claro que también tenía sus ventajas: la curvatura seguía una línea perfectamente parabólica y podías sintonizar las ondas sin necesidad de ningún aparato. Si dormías del lado izquierdo, soñabas con Cuatro TV; si dormías boca arriba, con Giralda TV. Del lado derecho mejor no intentarlo porque pillabas la Cope y te levantabas por la mañana con unas ganas de encender hogueras y quemar rojos... En cualquier caso ya he puesto la cama en el sitio apropiado: demontada en el cuarto-trastero.
  • Ayer hicimos mudanza de muebles con la Berlingo de mi padre: butacón, mesa de centro elevable, y la cama completa de 1,50, además de inconables bolsas y con tiestos diversos. Mudar la cama (base y colchón) fue todo un despliegue de logística: bajarla a cuerda por el balcón, cargarla en la vaca, protegerla con doble capa de plásticos, atarla... Fuimos todo el camino preocupados por el tiempo, y de hecho nos lloviznó en algunos tramos, aunque afortunadamente con poca intensidad y duración, así que le daba tiempo a secarse sin llegar a calar. Llegamos secos pero luego no pudimos meter la furgoneta en el garaje, y en cualquier caso tampoco entraba en el ascensor, así que nos tocó subir a brazo cinco piso la base de madera y luego el colchón. Menos mal que el butacón y la mesa de centro elevable sí entraron en el ascensor.
  • Tengo imán para los ruidos. Lo tengo más que comprobado: los atraigo. Sólo tengo un vecino al lado y me pone la música alta. En el piso de arriba me ha tocado la peor de las maldiciones: una pareja de taconeras empedernidas. Hoy han empezado a remachar el suelo a las 6:30 de la mañana, y hay días que están dando carreras hasta la 1 de la noche. Nada de zapatillas, sólo usan tacones. Siempre. Incluso cuando se levantan de madrugada a hacer un pis. De verdad, no entiendo el placer que encuentra la gente en hacer ruido. Se pueden hacer tantas cosas en el silencio... Lo peor está por venir, esto es sólo el principio del calvario, me espera una buena con las vecinitas de arriba... 8^(
  • El barrio de Sevilla Éste está muy bien pero el tráfico de entrada en Sevilla es tremendo. Ya imaginaba que a las 7:30 de la mañana habría una cierta densidad en la circulación pero con fluidez. Porque la verdad, a esa hora sólo está en la calle el que no tiene más remedio que cumplir con sus obligaciones. Pues no,como en todas las grandes ciudades con mucho trabajo, desde muy temprano baja una marea humana que tiene que desplazarse desde las poblaciones periféricas del extrarradio a la otra punta, y se apegotona media Sevilla, colapsando todas las vías y los cruces principales. Para colmo de males no logro encontrar la sintonía de M80 en Sevilla (me partieron la antena y el sintonizador "patina" bastante), y no me queda otra que escuchar la crispación de la actualidad matutina.
  • Y además hoy está nublado y el tiempo me ha robado la única satisfacción que tiene levantarse a las 7, despertado por el martilleo impenitente de las maritaconas, al frío húmedo del piso a lavarme con agua fría e intentar convencer al estómago me acepte un colacao: ver amanecer. Con el cielo encapotado he salido todavía de noche. Ni siquiera el se ha dignado a darme hoy los buenos días.

La sensación

La sensación de la semana en la blogosfera, además de las revueltas en Francias, está siendo el estreno de Cuatro TV. No he visto mucho y tampoco quiero hacer un análisis completo. En general parece más de lo mismo con un lavado de cara.

Pero hay un par de cosas que me han sorprendido gratamente: ayer a las 7:30 de la mañana echaban "La Batalla de los Planetas", y he leído en alguna otra bitácora que también van a reponer "Parker Lewis nunca pierde".

Pues eso que ganamos.

Habemus piso

Después de tres semanas buscando tenía dos opciones: pájaro en mano o ciento volando. O seguir buscando esperando a encontrar el piso perfecto al lado del trabajo, o quedarme con la mejor opción de entre lo visto. Al final me decidí por el pájaro.

La elección ha sido difícil. Hay un umbral de 400€ del que es casi imposible bajar. Por esta cantidad se puede encontrar algún apartamento en la periferia. Si encuentras algo más barato tiene un porqué: es muy viejo, o pequeño, o está muy mal conservado, o está lejos y mal comunicado, o en un barrio chungo. O todo ello junto. Si te vas hacia el centro hay más oferta de apartamentos pero son más caros. Hacia la periferia sólo hay pisos. La única forma de bajar significativamente la renta es compartir un piso, opción que no me planteo porque soy muy mío, porque quiero estar a mi aire con Inma, y porque además de piso tendría que compartir gatos. Al final me decidí por el piso en Sevilla Éste que tenía apalabrado desde hace dos semanas, y por el que me habían hecho una buena oferta (competitivamente hablando, es decir, viendo cómo está el mercado). La diferencia en precio con un apartamento es relativamente pequeña, pero en metros y calidad es enorme.

El viernes firmé el contrato de alquiler -- y aflojé un dineral. El casero resultó ser un profesor evangelista (¡!), casado aunque sospechosamente modosito (¡¡!!), y de hecho tenía el piso decorado con cuadros con salmos (¡¡+argh!!!), que obviamente han ido derechitos al trastero. Ha sido muy atento y ha arreglado por propia iniciativa un montón de cosas, además de dejarme el piso bastante bien equipado. Lo cual de entrada es un buen signo. Además de religioso parece bastante de derechas (adjetivos que cada vez cuesta más separar), así que evité entrar en política, filosofía y por supuesto mi pecaminosa relación con Inma. Se trata de llevarse bien con él, no de tener confrontaciones. Con que me deje el piso en condiciones, puede quedarse con sus principios conservadores.

El piso tiene tres dormitorios, un salón espacioso, una cocina grande con lavadero/despensa, baño + aseo, terraza cubierta para tomar el aire, y plaza de garaje. La zona está bien, es tranquila, las avenidas son anchas, está bien comunicada y relativamente cerca del trabajo (aunque el tráfico fosilizado a las 7:30 convierte los 8 minutos en 30). Lo único que no nos ha gustado es la cama-bañera con su correspondiente colchón chicloso (en los que probablemente se habrçan engendrado dos generaciones de Martínez), y los juegos de cama desgastados que muestran huellas testimoniales de su larga vida de servicio.

Ayer empecé a mudarme. Cargamos mi Almera y el Punto de Inma hasta arriba y nos trajimos media casa: tres maletones, una TV de 21", ordenador completo (con mesa, silla, altavoces y demás complementos), horno microondas, media cocina, medio baño, dos sillas plegables... Se quedaron esperando su turno hasta el próximo finde la mesa de centro elevable, la cama y otro surtido cuétara de material doméstico diverso (todo ello en la Berlingo de mi padre, claro). Y sí, lo sé: debería traerme lo _mínimo_. Pero ya me conocéis, tengo mucho apego a mis trastos, y de todas formas tengo que ir desalojando el piso de Torremolinos (que pasará a disfrutar mi hermana Susana).

Inma se ha venido esta semana a echarme una mano con la instalación. Ayer por la tarde, subimos toda la carga (una compleja operación logística), y mientras ella instalaba media cocina, yo me encargaba de la TV, la mesa del ordenador, y la instalación de emergencia en el baño y el dormitorio. Entre hoy y mañana probablemente terminemos de acomodarnos.

Esta mañana he descubierto que el piso tiene unas vistas estupendas a un precioso amanecer sobre los jardines del Guadalpark. Ni recuerdo la última vez que vi amanecer (creo me pilló conduciendo en direción oeste).

Eso sí, se me ha hecho cuesta arriba tener que salir al frío húmedo de la calle a las 7:30 para ir a currar, dejando a Inma en casa como una reina acostada en el sofá viendo la TV bajo una manta calentita... (aunque mi niña se lo merece).

Atrapado en Sevilla

El lunes tenía una difícil disyuntiva: volverme a Málaga tras salir del trabajo, para pasar un día, y volverme a Sevilla el martes por la noche, o quedarme en Sevilla. Me decidí a quedarme porque tenía tres pisos para ver por la tarde. Al final no pude ver ninguno de los tres: uno ya estaba alquilado, otro todavía no lo habían desocupado, y el tercero le venía mal a la dueña toda la semana. Bien, ¿entonces para qué leches ponen un anuncio?

Al final me quedé con el día tonto en Sevilla, y dejando a Inma solita en Málaga. Eso sí, he de decir que la familia que me está alojando fueron de lo más acogedores y me sacaron de paseo.

Por la noche entré a un cyber, por primera vez (chispas) a mis trentaicinco añitos. A un leuro la media hora me dio tiempo a leer algunas bitácoras desde bloglines, contestar un correo y poco más. La experiencia de inmersión en un entorno niñatizado sobrecoge si no estás acostumbrado (y yo no lo estoy). Ahora comprendo la expresión "miedo escénico". Tenía detrás un montón de adolescentes en plena ebullición de testosterona jugando a uno de estos mata-mata en red. "¡Illlo, illo, illo, protégeme! - Déalo que es mío - Todos a por ése - ¡Toma, toma, aaaaaaah, gilipollas! - Nuuuuuve - ¡Diego, cabrón!". Andaba por allí un snob trajeado de blanco que en realidad no era más que un niñato con un cuerpazo enorme y un cerebro pequeño.

A mi derecha había dos niñas apenas entrando en la pubertad chateando con algún niñato, que tal vez en realidad fuera un cincuentón casado con tres niñas y con oscuras aficiones cibernéticas, de ésas que tienen 7 años de cárcel. La que tecleaba parecía insegura, la otra la jaleaba constantemente: "dile que sí", y se peleaban constantemente por el teclado para controlar las respuestas. La mayoría de los padres no tienen ni idea de cómo se divierten sus hij@s (claro que muchas madres tampoco saben cómo se divierten sus mariditos...).

Lo que más triste me resultó fue una señora chateando (por la espalda no pude averiguar la edad, pero las anchuras indicaban madurez y/o dejadez) que había traído a su hijo (probablemente no tenía con quién dejarlo). El niño estaba absolutamente aburrido y no paraba de chillar y llorar a barracadas reclamando la atención de su indiferente madre (lo cual resultaba insufrible para el resto de la sala). La madre, probablemente soltera o separada, estaría intentando encontrar algo de calor y compañía en la conversación con un desconocido sobre el que proyectar todas sus fantasías románticas. El niño estaba harto de mirar durante tanto rato unas pantallas en las que no salían dibujos ni películas. Me compadecí de ambos, cada uno tenía que cargar con el otro.

En fin, ciudad nueva, experiencias nuevas. Tengo más que contar... :)

Veo una vida nueva...

Después de una cadena de vicisitudes burocráticas tan surrealista que me da vergüenza contar, mañana lunes me incorporo como funcionario interino del Cuerpo de Técnicos de Grado Medio de la Junta de Andalucía, y estaré al servicio de todos y todas los andazules y andazulas (perdón, andazules y andazulas), entregado como un españolito más a la tarea de levantar el país.

[Modo políticamente-correcto off]

Vamos, que mañana empiezo a currar como negro del departamento ;)

Tenía un piso apalabrado en Sevilla Este, y estuve a punto de dar una señal de reserva, pero la zancadilla que me tendió un talibán de la burocracia (adjunto de intervención general) amenazó con retrasar semanas mi incorporación. Afortunadamente al final el asunto se resolvió gracias a la intervención de instancias superiores, y mañana hacia 9h cuando firme seré oficialmente interino (y Santa Rita Rita, la interinidad que se da...).

En estos días he encontrado algunas pisos en el Cerro del Águila (junto al trabajo) y seguramente mañana vaya a verlos. Así que el alquiler sigue todavía en el aire, y mientras tanto me alojaré en casa de unos amigos de la familia que se han ofrecido a acogerme generosamente.

Esta es, por ahora, la última entrada que escribo desde Torremolinos, justo antes de coger las maletas y emigrar a Sevilla. No sé si encontraré medios y ocasión para escribir algo, pero en cualquier caso el fin de semana que viene estaré de vuelta en Torremolinos y seguramente tendré mucho que contarles.

Hasta entonces, no se olviden de este bitacorita interino. Procuraré atenderlos en la dirección que ustedes ya saben, si han leído su correo :)

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Chico soltero blanco sigue buscando

Elegir zona en Sevilla es difícil: hay muchas opciones, y se trata de elegir la menos mala. La mayoría de los apartamentos están en las zona de Triana y centro, donde no hay aparcamiento y me pilla regular de transporte (y no bajan de los 400€). Hay cierta oferta en la zona Nervión (donde conviven pijos y estudiantes), me pilla más cerca, pero los precios son prohibitivos. Imposible.

Como todas las capitales, Sevilla tiene un cinturón de pueblos alrededor que hacen de ciudades-dormitorio. La zona del Aljarafe (Camas, San Juan de Aznalfarache, Tomares, Castilleja de la Cuesta, Mairena del Aljarafe, Bormujos...) es la zona residencial más "bien". Además de ser igual de cara que el centro, está comunicada por la saturada autovía de Huelva (que además también soporta el tráfico de los centros comerciales, sobre todo Ikea), y acaba en el embotellamiento masivo del puente del V Centenario. Descartada.

Así que me fui a Dos Hermanas, referencia obligada porque no está muy lejos, está bien comunicada por carretera y cercanías, pasa también por allí el regional Sevilla-Málaga, y vive algún amigo. Tiene oferta de apartamentos en la zona centro, y en teoría es más barato y tranquilo. Pero luego te enteras de que para para entrar a Sevilla te comes un buen atasco, y te acabas gastando más en gasoil de lo que te ahorras en alquiler. Además, el centro me ha parecido un poco pueblo-con-pretensiones-de-ciudad. En vez de las ventajas tiene los inconvenientes de ambos: el ajetreo, el tráfico y el ruido de un barrio, pero lleno de catetos que sólo hablan de fúrbo y cofradías. Si te vas a las barriadas residenciales apenas hay oferta de apartamentos y tienes que coger el coche hasta para comprar el pan. Mejor olvidarlo.

Así que completamos el círculo de vuelta a Sevilla. Las barriadas más próximas al trabajo son más proletarias. Algunas son demasiado populares, como las infames 3000 viviendas, sobre la que versan innumerables historias de terror. En general hay poca oferta de alquileres, y la mayoría son pisos viejos con vecinos muy -ejem- "populares". En estas zonas casi todo es venta, imagino que porque los que pueden huyen a zonas mejores. Llegamos a Sevilla Este, que viene a ser el Teatinos de Sevilla. Al principio era asequible por estar en el extrarradio, desde entonces ha crecido bastante, con avenidas anchas, y ahora tiene muchos servicios, y bastante vidilla. Está bien comunicada por carretera y autobús. Pero volvemos a lo de siempre: todo lo que merece la pena tiene un precio, y tampoco encuentras precios razonables, aunque sí mejores calidades por el mismo precio.

Bueno, al menos los paseos que me he dado a Sevilla me han servido para espabilarme y descubrir con qué zonas e inmobiliarias no merece la pena perder el tiempo. En estos momentos mi búsqueda se centra en Sevilla Este y los alrededores del trabajo (Cerro del Águila; que no sé porqué se llama así porque es llano y tampoco he visto águilas). Estuve a punto de dar una de reserva para un piso... Pero eso se lo cuento mañana ;)

 

Chico soltero blanco busca

Ahí donde la ven, con toda su capitalidad, su corte de aduladores incondicionales, su Junta de Sevilla y su Chávez cabezón, para algunas cosas Sevilla es un pueblo. Por ejemplo para los alquileres.

¿Por qué es tan complicado encontrar piso de alquiler en Sevilla? Por que hay poco, caro y malo. Hay pocos apartamentos, y suelen estar en las zonas más caras, con lo que siguen siendo prohibitivos. En las barriadas periféricas más, digamos, "populares" los precios son más asequibles pero sólo hay pisos, que vienen a salir por lo mismo que un apartamento más céntrico.

En la mayoría de las zonas las inmobiliarias apenas llevan alquileres. En algunas hasta te miran mal, con cara de: ¡Pero qué se ha creído! Aquí sólo llevemos ventas, ¡que somos una casa decente, oiga!. La mayoría de los propietarios prefieren mover sus pisos a través del boca a boca, o anunciándose de forma selectiva al público-target.

El periódico oficial de anuncios clasificados en Sevilla es El Cambalache. A diferencia del Anunciador, distingue mediante un topo si el anuncio es de un partícular (un punto) o una empresa (una estrella). Obvia decir que TODOS los anuncios de agencias son meros reclamos-gancho para que llames. El procedimiento es el siguiente: tú llamas por el anuncio, te preguntan por la referencia (da igual que le leas la referencia impresa o el número de matrícula del primer autobús que pase por delante), cuentan mentalmente hasta cinco y te contestan: "Mmmmm... ése está alquilado. Pero si se pasa por aquí, tenemos muchos similares. No, no damos esa información por teléfono". Encima están todas en el centro, así que te pasarte por allí te rompe la tarde. Naturalmente cuando llegas no tienen nada de nada, pero te toman los datos, porque "contínuamente entran cosas, ¿sabes?", rellenan un papel y te sueltan la coletilla "luego mi compañera lo pasa al ordenador y en cuanto aparezca algo le avisamos". ¿Para qué tienen ordenadores en las inmobiliarias, si están siempre apagados y lo gestionan todo en papel? ¿De veras piensan que no nos damos cuenta de que sólo están de atrezzo?

La mayoría de los anuncios-reclamo los ponen agencias de información, que vienen a ser como la de Mortadelo y Filemón, pero menos serias. Funcionan de forma aun más eficiente a la inmobiliarias: intentan robarte sin siquiera llegar a enseñarte un piso. La teoría es la siguiente: ellos tienen una lista con "muchos" pisos, pero no te la enseñan. Tienes que pagar 150 leuros, que te dan derecho a que te pasen la información de todos los pisos que tienen hasta que encuentres algo que te guta, te ayudan a seleccionar y te asesoran. Por supuesto la realidad suele ser una estafa. Estaría bien si hubiera una o dos agencias que controlaran todos los alquileres y tuvieran una lista surtida, pero lo normal es que tengan como mucho un par de pisos, generalmente ninguno. Y al igual que pasa con las castañas, tú no sabes lo que hay en la lista hasta después de haber pagado. Es como el sobre-sorpresa de la tómbola, sólo que a 150 leuros. Los reclamos-gancho que publican ya dicen mucho de su seriedad, así que es mejor mantenerse lejos, si no quieres que te vuelen la pasta y luego te tires semanas esperando a que "les entre algo"...

Continuaremos mañana con el siguiente capítulo de... "Pasión de Interinos".

En ello estamos

En primer lugar, gracias a todos por los ánimos y enhorabuenas. Disculpad que tenga tan aparcada la bitácora en estos días. Estoy dedicando la mayor parte del tiempo a planificar mi nueva vida de interino en Sevilla, y me quedan pocas ganas de escribir.

Contestando a Ana+, si no se me ve muy entusiasmado por el cambio es porque el desafío de encontrar un apartamento de alquiler en Sevilla me tiene un poco desanimado. Es una aventura para superhéroes. Supongo que en cuanto lo resuelva, empezaré a verle la parte positiva a mi nueva vida :)

Así que hoy voy a hablar un poquillo del trabajo. En realidad todavía no se mucho. Sigo esperando a que termine la tramitación de la documentación y me llamen para incorporarme, cosa que podría ocurrir esta semana o la siguiente. Hay mucha gente que piensa que los funcionarios burócratas son seres grises sin imaginación ni creatividad. Es un mito erróneo. A la hora de poner excusas despliegan una fertilidad creativa difícil de encontrar en la privada. Sin ir mas lejos, mi expediente se ha retrasado porque, "casualidades oye fíjate, en Intervención han instalado un nuevo sistema para escanear todos los documentos en papel, y a mi expediente le ha tocado ser el primero en inaugurarlo, y claro, no iba a funcionar a la primera, pero me han dicho que sí, que ya se dan prisa y que esto está en unos días o unas semanas". Pues eso, a seguir esperando, que las cosas de palacio...

Me entrevisté con el que va a ser mi jefe (que por las vueltas de la vida, fue jefe de Arturo en Agricultura) y parece que mi tarea será coordinar el desarrollo de módulos de una mega-aplicación que controla todo el flujo de trabajo de los diversos procedimientos administrativos que se llevan en la consejería. Mencionaron algo del fascinante mundo de las ayudas para adaptación de baños a personas mayores y minusválidos.

Cuando entregué los papeles en la planta 3ª me gustaron las vistas a la Avda. de Hytasa. Pero los informáticos estamos malditos y nos toca ser siempre el primo pobre, y parece que estaré en un semisótano con vistas al aparcamiento interior. Espero que al menos me dejen llevarme mis mascotas de peluche (Ramiro y Garfield), para darle un poco de vidilla a la mesa.

Mi plaza tiene un nivel 18, que es el nivel base del grupo B. Al parecer casi todas las plazas del grupo tienen nivel 20 o superior, así que por una parte he tenido mala suerte de que me toque una de nivel tan bajo (que al parecer se han creado hace poco) y además en Sevilla, la ciudad más cara de Andalucía. Pero por otra parte, hay que mirarlo de forma positiva: peor hubiera sido que me hubieran llamado para una interinidad del grupo C, o que no me hubieran llamado para nada. Además una plaza con nivel tan bajo tiene la ventaja de que al ser poco apetecible para la mayoría de los funcionarios, sería poco probable que alguno quisiera concursar por este destino. Y mientras no se le antoje a ninguno, continuará mi interinidad. Eso que me llevo.

En fin, aunque no lo demuestre mucho, estoy entusiasmado y acojonado a partes iguales con esta nueva etapa que empieza. Ahora me estoy enfrentando a la parte más fea, que es hacerme un hueco, instalarme y montarme mi nueva vida en una ciudad extraña. Imagino que cuando lo supere, le iré viendo la parte bonita :)

 

Blogia 2.0 - toma segunda

Hoy me he encontrado con que Blogia ha migrado a la versión 2.0 de su software. Otra vez.

Hace unos meses hubo una migración, de la que dio marcha atrás a los pocos días. Espero que con la nueva actualización mejore también el servicio y sobre todo la respuesta del servidor, que lleva meses arrastrándose. Tenía planeado darle la patada y moverme a un nuevo servidor en breve, pero quizá ahora le de una última oportunidad (aunque la verdad es que no tengo muchas esperanzas de que mejore).

En fin, mientras compruebo si blogia recobra mi confianza, seguimos leyéndonos por aquí.

Nos vemos en Sevilla

"Todo pasa y todo llega", decía Serrat. Y a mi me ha llegado el tiempo de cambios. Para empezar me trasladaré en breve a Sevilla. Me han llamado para una interinidad en la Consejería de Igualdad y Bienestar Social en Sevilla capital (sita en la Avda. de Hytasa, para más señas). No sé la fecha en que empiezo (la Junta es "asín"), probablemente antes de quince días.

Ahora estoy sumergido (por no decir hundido) en la búsqueda de alquiler en Sevilla, que ahí donde la ven, en materia de alquileres es un verdadero agujero: poco, malo y caro. En cuanto encuentre algo decente (palabra subversiva en estos tiempos de picaresca) empezaré a instalarme.

La mayoría de los cambios implican perder comodidades. De entrada me quedo sin acceso a internet. Aunque es posible que me instale teléfono o cable donde viva, tardaré en volver a estar "en línea" (aunque imagino que al menos podré atender el correo furtivamente desde el trabajo). Ahora ya saben porqué últimamente tengo abandonadas la bitácora y el álbum en flickr. En adelante tendré aun menos tiempo libre, así que no sé cómo sobrevivirá mi vida electrónica.

Pero como decía, es tiempo de cambios. Al principio todo serán inconvenientes, pero cuando pase el shock y me vaya adaptando, supongo que también le iré encontrando el lado positivo (además del sueldo, claro).

Seguiremos informando...

The Ikea Experience

Ayer Inma y yo perdimos la virginidad -- Ikeísticamente hablando. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, alargamos la estancia en Sevilla hasta el lunes y nos dimos una inmersión en Ikea. Nuestro primer Ikea (chispas).

Es difícil describir la emoción iniciática a quién no ha estado (y quien ha estado muchas veces probablemente se le ha desgastado con la rutina). El Ikea para una pareja con "proyecto de futuro" y tarjeta de crédito viene a ser como la Disneylandia del hogar para adultos. Pasamos 4 horas goliendo, explorando, ideando, rebuscando, comparando, almorzando... Ikeando.

Nos contuvimos porque los dos tenemos las casas ya amuebladas, pero si algún día fundamos nuestro hogarcito, tenemos claro de dónde van a salir los muebles auxiliares y complementos (porque, eso sí, para ciertos muebles como sofás y camas, lo vemos cortito de caliá).

También sufres el efecto esto-es-lo-que-yo-iba-buscando-y-no-el-churro-que-me-compré-
-que-encima-me-costó-el-doble
. ¿Recuerdas cuando buscabas una estantería/mesa/mesita/lámpara/silla/cajonera/firloyo_estumepante que tuviera tal y cual, midiera esto por aquello, fuera así y asá, y en este color clarito? Pues existe, estaba todo el tiempo esperándote en Ikea. Pero ya es tarde, así que tomas nota mental para la próxima vez. El cliente que entra en Ikea, es un cliente perdido para la competencia. (Y la verdad es que eso tiene que doler).

En fin, éramos los últimos vírgenes del grupo y al menos ya podemos decir aquello de: "¡Hombreeeee, claro que sí hemos estado, y quepassssada!"

P.S. Por cierto, qué cierto es el principio de: "Cuanto más vida tienes, menos tiempo tienes para contarlo en tu bitácora (y viceversa)."

La lluvia en Sevilla es una pura maravilla

No les digo más.

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¡No los uses!

Aquellos que ya la han visto, saben de lo que estoy hablando.

Acabo de ver el episodio dieciocho: "Numbers".

Pues qué bien

Después de un mes calentando el interés sobre la cita astronómica del año, después de leer múltiples entradas en las bitácoras hablando de las maravillas del espectáculo, y advirtiendo de los peligros de la observación directa sin protección, después de las preparaciones y fanfarrias, cuando llega el momento de que comience El Espectáculo... en Torremolinos amanece con el cielo completamente encapotado. Lo único que se ha podido notar es que la luz ha disminuido hasta un nivel crepuscular. Ná de ná.

En la costa del sol, el sol ha faltado a la única cita que no podía saltarse.

Como diría cierto ex-ministro castizo: ¡Mánda güevos!

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