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Haddharamma

El color púrpura

El color púrpura Llevo tiempo sin escribir sobre cine. En estas fechas la cartelera sucumbe a la habitual levedad veraniega. Menos mal que nos queda el DVD.

Tenía una cuenta pendiente con esta película desde hace años. Cuando era un adolescente me encantaban las películas de fantasía y aventuras. Es decir, me encantaba Spielberg. Cada película que hacía era mejor que la anterior. Me maravillaba encontrar un adulto con más imaginación que yo.

Y entonces hizo El Color Púrpura. ¡Qué decepción! ¿Cómo podía mi director favorito ensuciar una carrera tan sobresaliente haciendo una película blanducha llena de sentimientos, de ésas en la que sólo hablan y no pasa nada emocionante? Me faltaba crecer un poquito.

Crecí de golpe a los diecinueve cuando vi El Club de los Poetas Muertos. Fue un punto de inflexión: descubrí el cine intimista, las historias de personajes y emociones, conducidas por diálogos y no por efectos especiales y piruetas de especialistas. El cine de aventuras y acción me fue aburriendo progresivamente (aunque sigo manteniendo una debilidad por el género de fantasía y ciencia ficción), a la par que me fue seduciendo el cine de autor.

Así que la ecuación se invirtió, y me entraron ganas de ver esa magnífica película que había hecho Spielberg a pesar de las aventuras superficiales comerciales anteriores. Pero siempre que la daban por televisión la pillaba empezada, y quería disfrutarla bien. Hace unas semanas pillé la edición especial en DVD a buen precio, y por fin he podido saldar mi deuda.

Me ha sorprendido sobre todo el trabajo colosal de Whoopi Goldberg, que debutó en esta película. A pesar de toda la morralla prescindible que ha venido haciendo desde entonces, aquí da toda una lección de interpretación. Hay planos en los que saca más matices y emociones sólo con los ojos y la sonrisa, sin decir una palabra, que cachos de carne como Tom Cruise o Stallone en toda su carrera.

Todo el reparto está magnífico: Danny Glover da la réplica como el hombre no-soy-malo--me-han-educado-así, Margaret Avery llena todos los matices de Shug Avery, e incluso Oprah Winfrey, a quien tenía por una basurera histriónica del medio televisivo, encontró el papel de su vida interpretando a una rompedora Sofia, con la que tiene mucho en común.

Spielberg es un genio del cine. Tiene un sexto sentido (algo que no se puede aprender), que además ha pulido con años de oficio. Construye los planos con artes de mago y precisión de relojero. Sabe dirigir a los actores con tacto justo hasta donde él quería llegar. Aquí logra conciliar el arte con la comercialidad; aunque en otras ocasiones se le haya ido la mano con el último ingrediente.

En fin, si no lo han visto aún, es un título imprescindible que no se deben perder. Una de esas referencias que hay que ver, aunque sólo sea para poder tener una opinión propia.

P.S. Les recomiendo que antes de sentarse a ver las dos horas veinte de película, preparen primero el entorno. Siéntense bien cómodos, a una hora en que no haya ruidos, y tengan a mano algo para picar y un paquete de pañuelos.

P.S.[2]; Tenía que haber publicado esta entrada hace una semana, pero con los vaivenes de Blogia he distraído...
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