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Haddharamma
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Anécdotas del piso

  • El antiguo inquilino del piso era un pelín guarro. Las sábanas tenían un muestrario de manchas cuyo origen prefiero no imaginar. No quiero pensar cuánto tiempo las tuvo sin cambiarlas, las ponías de pie y se aguantaban solas. Los muebles de la cocina estaban pegajosos de aceite. Lo más grotestco fue cuando Inma se encontró limpiando el armario con una colección de revistas porno de señoritas maduritas que -ejem- ya no volverán a cumplir los 50. Además de guarro debía de ser un tío grande y/o gordo. Se dejó unos pantalones y un jersey, con los que si consigo un par de palos suficientemente grandes me puedría hacer una tienda de campaña. Al parecer era un inglés que estuvo una teporada trabajando para las empresas aeronáuticas de Sevilla.
  • Cuando estaba negociando con la inmobiliaria me dijeron que el casero era profesor. Un punto positivo. Lo que no me dijeron es que es _profesor evangelista_. Se dedica a dar clases en encuentros evangélicos, o algo así. Menos diez puntos. Y tampoco que es evangelista modosito. Menos x puntos. Al hombre se le ve buena gente (de hecho ha insistido en repararme por propia iniciativa varios pequeños desperfectos), y por descontado no tengo nada contra los gays (de hecho tengo bastantes amigos gays). Pero entiéndame: un profesor evangelista, casado y con dos hijos, de supuesta moral ortodoxa (léase ’integrista’), que se empeña en intentar llevar una vida religiosamente heterosexual, pero que pierde aceite a chorros, se le nota la pluma a un kilómetro y te soba a la menor excusa, es un espectáculo de friquismo espeluznante. Es el típico caso de señor conservador que no ha salido del armario y no quiere afrontar su propia realidad -que todo el mundo ve menos él-. El viernes viví un momento berlanguiano. Vino al piso a examinar algunos desperfectos y al despedirse me fue a dar un abrazo. Son de esos momentos en que sales de tu cuerpo y lo ves desde fuera: mi casero evangelista-modosito se tira a darme un abrazo como agradecimiento porque le he estado cantando la lista de defectillos que tiene el piso. Claro.
  • Me pregunto qué hubiera pasado si en vez de Inma las revistas guarras del inglés las hubiera encontrado el casero modosito. Por un lado, por su -digamos- orientación ortodoxa religiosa probablemente le habrían causado impacto. Pero tengo la impresión de que como hombre no le habrían impresionado en absoluto...
  • Adiós a la cama parabólica. La cama-bañera estaba hundida, probablemente como consecuencia de tonelaje del inglés. Y no sólo estaba hundido el colchón, se había curvado la base tapizada que es de madera. Claro que también tenía sus ventajas: la curvatura seguía una línea perfectamente parabólica y podías sintonizar las ondas sin necesidad de ningún aparato. Si dormías del lado izquierdo, soñabas con Cuatro TV; si dormías boca arriba, con Giralda TV. Del lado derecho mejor no intentarlo porque pillabas la Cope y te levantabas por la mañana con unas ganas de encender hogueras y quemar rojos... En cualquier caso ya he puesto la cama en el sitio apropiado: demontada en el cuarto-trastero.
  • Ayer hicimos mudanza de muebles con la Berlingo de mi padre: butacón, mesa de centro elevable, y la cama completa de 1,50, además de inconables bolsas y con tiestos diversos. Mudar la cama (base y colchón) fue todo un despliegue de logística: bajarla a cuerda por el balcón, cargarla en la vaca, protegerla con doble capa de plásticos, atarla... Fuimos todo el camino preocupados por el tiempo, y de hecho nos lloviznó en algunos tramos, aunque afortunadamente con poca intensidad y duración, así que le daba tiempo a secarse sin llegar a calar. Llegamos secos pero luego no pudimos meter la furgoneta en el garaje, y en cualquier caso tampoco entraba en el ascensor, así que nos tocó subir a brazo cinco piso la base de madera y luego el colchón. Menos mal que el butacón y la mesa de centro elevable sí entraron en el ascensor.
  • Tengo imán para los ruidos. Lo tengo más que comprobado: los atraigo. Sólo tengo un vecino al lado y me pone la música alta. En el piso de arriba me ha tocado la peor de las maldiciones: una pareja de taconeras empedernidas. Hoy han empezado a remachar el suelo a las 6:30 de la mañana, y hay días que están dando carreras hasta la 1 de la noche. Nada de zapatillas, sólo usan tacones. Siempre. Incluso cuando se levantan de madrugada a hacer un pis. De verdad, no entiendo el placer que encuentra la gente en hacer ruido. Se pueden hacer tantas cosas en el silencio... Lo peor está por venir, esto es sólo el principio del calvario, me espera una buena con las vecinitas de arriba... 8^(
  • El barrio de Sevilla Éste está muy bien pero el tráfico de entrada en Sevilla es tremendo. Ya imaginaba que a las 7:30 de la mañana habría una cierta densidad en la circulación pero con fluidez. Porque la verdad, a esa hora sólo está en la calle el que no tiene más remedio que cumplir con sus obligaciones. Pues no,como en todas las grandes ciudades con mucho trabajo, desde muy temprano baja una marea humana que tiene que desplazarse desde las poblaciones periféricas del extrarradio a la otra punta, y se apegotona media Sevilla, colapsando todas las vías y los cruces principales. Para colmo de males no logro encontrar la sintonía de M80 en Sevilla (me partieron la antena y el sintonizador "patina" bastante), y no me queda otra que escuchar la crispación de la actualidad matutina.
  • Y además hoy está nublado y el tiempo me ha robado la única satisfacción que tiene levantarse a las 7, despertado por el martilleo impenitente de las maritaconas, al frío húmedo del piso a lavarme con agua fría e intentar convencer al estómago me acepte un colacao: ver amanecer. Con el cielo encapotado he salido todavía de noche. Ni siquiera el se ha dignado a darme hoy los buenos días.
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6 comentarios

Haddhar -

Todos tenemos que cumplir nuestras obligaciones. Pero no todo el mundo tiene obligaciones a las 7:30 de la mañana. 8\'(

beatrizia -

Porque la verdad, a esa hora sólo está en la calle el que no tiene más remedio que cumplir con sus obligaciones.




Qué gracioso!! Lamentablemente (o afortunadamente, según se mire) la gran mayoría de la gente no tiene (tenemos) más remedio que cumplir con nuestras obligaciones. O al menos hacer creer que las cumplimos.

Dr. Pepix -

Pues... a mí el ruido me incomoda sobremanera. Afortunadamente, nuestros vecinos no son muy ruidosos, salvo los de arriba, que de vez en cuando mueven sillas o dejan caer objetos rodantes, y eso es todo (tampoco molestan mucho).

Eso sí: en el semáforo toca aguantar al gilí de turno que quiere demostrarnos que se ha gastado más dinero en el amplificador de sonido que en el coche. Menos mal que ya llega el invierno y se está mejor con la ventana cerrada. Pero aún se oyen :(

Epaminondas Pantulis -

Lo del ruido puede llegar a ser demoledor, te recomiendo paciencia con ello. Y, además, en estas tienes todas las de perder a noser que quieras recurrir a la violencia física. La mayor parte de la gente entiende las apelaciones al civimos como tocamiento de narices, así nos va.

Nosotros hemos pasado de tener unos vecinos folladores a tener a un cretino que pega voces a su madre y que deja correr a sus críos a las once y media de la noche con zapatos por toda la casa... y ni mencinoa al simpático vecino de al lado, el que su cuarto de baño queda pegando a nuestro dormitorio que cada Domingo religiosamente a las 12 de la noche se pone a afeitarse y sacude ruidosamente la cuchilla contra el lavabo.

Haddhar -

No se ha hecho un inventario escrito, pero tampoco voy a tirarle el edredón. Inma logró reciclarlo a base de frotar cno lejía, y puede venir bien si algún finde se queda mucha gente en el piso.
En cuanto a las revistas, no tengo intención de congeniar más con el casero. Podría ser peligroso. Si el viernes me sobó estando Inma presente, no quiero ni pensar lo que podría ocurrir si me pilla solo...
Los ruidos son mi principal fobia, los llevo _realmente mal_. Estoy pensando escribir una carta a las maritacones pidiéndoles con mucha educación que en aras a la buena vecindad reduzcan al mínimo el uso de los percutores en casa. No creo que tiren carta, siempre viene bien tener papel a mano en el baño... 8^(

Epaminondas Pantulis -

¡las sábanas al crematorio! O, en su defecto (si han sido contabilizadas en la hoja de enseres y utensilios que el dueño te incluye con el alquiler) metelas en un cajón y no las vuelvas a tocar.

En cuanto a las revistas guarras, ¿por qué no enseñárselas, completamente escandalizado, al casero? Así puedes "congeniar" con él y ponertelo de tu parte. "Mireusté l oque hacía el guarro del inglés, si es que tanto que dicen de los españoles ahí por ahí cada guarro..."

En cuanto a lo de los ruidos, mis más sinceras condolencias. Unos vecinos ruidosos es lo peor que te puede tocar (y nosotros los sufrimos también)

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